miércoles, 15 de febrero de 2017

Mala ciencia en los tratamientos contra el cáncer

Mala ciencia en los tratamientos contra el cáncer: lo sufren los enfermos, lo pagan los contribuyentes y las agencias miran a otro lado


Como otros voluntarios participantes en el ensayo clínico, el paciente nº 11561004 -que sufría un cáncer avanzado de riñón- había recibido tratamiento infructuoso con diversos medicamentos. Así que este paciente de 69 años aceptó voluntariamente tomar un medicamento que no se había probado y del que se desconocía si ayudaría o no a vivir más tiempo. No llevaba ni cuatro meses con el nuevo medicamento – axitinib (Inlyta)- cuando sufrió un dolor abdominal severo y murió ese mismo día de sangrado gastrointestinal. El medicamento prescrito con el objetivo de mantenerle vivo más tiempo pudo haber acelerado su muerte.

Durante décadas los investigadores se han concentrado en desarrollar nuevos medicamentos para el cáncer con el objetivo de salvar o, al menos, mejorar la calidad de vida de los enfermos. Pero en 2012, cuando la FDA aprobó el axitinib, un medicamento que cuesta 10.000 dólares al mes, no había ninguna evidencia de que fuera capaz de obtener ninguno de estos objetivos. Y el axitinib no era una excepción o un caso atípico. Un análisis realizado de 54 nuevos fármacos para el tratamiento de cáncer aprobados por la FDA durante la última década descubrió que 40 de ellos (74%) no habían aportado ninguna prueba que demostrara una mejora de la supervivencia y, raramente, aportaban mejoras en la calidad de la vida de los pacientes. En realidad la FDA no exigía a las empresas que demostraran tales cosas para aprobar un nuevo fármaco contra el cáncer.
Por ejemplo, la FDA había permitido la comercialización de axitinib, fabricado por Pfizer, en base a los resultados obtenidos por los experimentos que demostraron una mejoría de una variable subrogada conocida como “supervivencia libre de progresión” (porgression-free survival), es decir, el tiempo que los pacientes permanecen vivos sin que los médicos detecten una progresión del tumor. Los pacientes que recibieron axitinib estuvieron dos meses más que el grupo control sin que los médicos detectaran una evolución significativa del cáncer (6,7 vs 4,7 meses; P<0.0001, 95% CI). Pero los enfermos que recibieron axitinib no vivieron realmente más tiempo que los del grupo no tratado (grupo control).
Antes de que se aprobara el axitinib, un revisor de la FDA se dio cuenta de que era el séptimo medicamento para el carcinoma de células de riñón aprobado por la FDA desde 2005. Solo uno de ellos, el temsirolimus (Torisel), había realmente demostrado aumentar la supervivencia. Pero la FDA no toma estas decisiones por casualidad. Está bajo presiones constantes de los políticos, las empresas farmacéuticas y otros grupos de influencia que piden acelerar el proceso de aprobación de los nuevos medicamentos. Un elemento clave para poder acelerar estos procedimientos de aprobación es que las agencias reguladoras permitan la utilización de variables subrogadas como objetivo de los ensayos clínicos.
Por ejemplo, los medicamentos para la diabetes son aprobados si los experimentos demuestran una reducción de los niveles de glucosa en la sangre pero no se les exige que muestren beneficios clínicos, como la disminución de amputaciones o de ataques cardiacos. Para los medicamentos para el corazón, la prueba de su éxito es la mejora de las analíticas de los lípidos pero no, como debería, la reducción de eventos cardiovasculares severos como infartos o trombosis cerebro-vasculares.
La ruptura del paradigma
Algo no funciona en la investigación biomédica:  “Se ha destruido todo el paradigma y es un desastre completo”, ha dicho el doctor en bioestadísticaPeter F. Thall del Centro MD Anderson Cancer Center de Houston, quien diseña ensayos clínicos para el cáncer… El sistema de investigación biomédica crea una apariencia de “innovación” pero oculta un problema profundo. Al permitir que las empresas puedan utilizar variables subrogadas en los experimentos que patrocinan, las agencias reguladoras como la FDA están socavando la posibilidad de desarrollar medicamentos que realmente mejoren y prolonguen la vida. Thall afirma: “Estamos gastando miles de millones de dólares en ensayos clínicos que nunca deberían haberse realizado”.
Aunque esto es cierto, lo que no queda claro es como proseguir. El Dr. Len Lichtenfeld, subdirector médico de la American Cancer Society afirma: “En el futuro todo cáncer será un cáncer raro y eso significa que tenemos que buscar indicadores intermedios. Pero esto no quiere decir que nos tengamos que olvidar de hacer seguimiento a los pacientes. Las empresas farmacéuticas deben ser honestas y comunicar los resultados finales que obtienen los medicamentos con los enfermos. Pero lo cierto es que no podemos volver a hacer los ensayos clínicos como los hacíamos antes”.
“El verdadero problema es que las farmacéuticas ahora controlan la investigación y por eso pueden poner a los medicamentos el precio que quieran, el precio que piensan que el mercado está dispuesto a pagar”, dice el Dr. Leonard Saltz, director de la Unidad de Oncología Gastrointestinal del Memorial Sloan Kettering Cancer Center en Nueva York. “Estamos pagando mucho dinetro por medicamentos que aportan muy poco,” afirma Saltz. “Y continuar pagando por medicamentos mediocres realmente va a conseguir destruir la innovación”. Saltz cuenta cómo el objetivo de los ensayos clínicos ha sido siempre demostrar que los medicamentos mejoran la salud; ahora solo sirven para demostrar, mediante estadísticas, como mejoran ciertas variables numéricas. “Se ha permitido introducir más y más medicamentos en el mercado y, por eso, tenemos la fantasía de que lo estamos haciendo mejor. Pero la evidencia no siempre apoya nuestras fantasías”.
Hay que cambiar el objetivo.
El sistema de validación de medicamentos ha oscilado de un extremo al otro. En la década de los setenta, cuando se empezó a tratar el cáncer con quimioterapia, la FDA exigía que los ensayos clínicos demostraran supervivencia libre de progresión, es decir, una “tasa objetiva de respuesta” documentada mediante cambios en el tamaño de los tumores a través de escáneres o exámenes físicos. En los años ochenta la FDA demandó medidas más directas y relevantes como mejoras en la supervivencia, en la calidad de vida, en la funcionalidad física o en otros síntomas relacionados directamente con los tumores. Pero desde 1992, la FDA ha vuelto a permitir el uso de variables subrogadas en los ensayos clínicos con el objetivo de aprobar más rápidamente los nuevos tratamientos contra el cáncer, siempre que se piense que estas variables son “razonadamente capaces” de predecir beneficios clínicos tales como el incremento de la supervivencia o la mejora de la calidad de vida.
Sin embargo, la investigación de MedPage Today/Journal Sentinel ha encontrado que, en muchos casos de medicamentos aprobados por estas vías rápidas, incluso después de varios años de estar un producto en el mercado, sigue sin haber evidencias de que mejoren la supervivencia.
Para documentar estos datos MedPage Today/Journal of Sentinel analizó 26 medicamentos que habían sido aprobados basándose en investigaciones centradas en variables subrogadas. La aprobación de estos medicamentos tuvo lugar entre los años 2004 y 2011, lo que permitió tener un mínimo de dos años de seguimiento. Catorce medicamentos que habían sido aprobados más recientemente fueron excluidos del análisis. Pues bien, solo 3 de los 26 medicamentos aprobados durante el periodo estudiado habían demostrado finalmente aumentar la supervivencia del paciente cuando se utilizaban para la indicación para la cual habían sido originalmente aprobados.
Azacitidine (Vidaza) aumentó la supervivencia 10 meses; sunitinib malate (Sustent) ocho semanas y ruxolitinib (Jakafi) aumentó la tasa de supervivienctes, a los tres años, del 61% a 70%, comparados con aquellos pacientes que utilizaban placebo; panitumumab (Vectibix) aportó una sobrevida ligeramente inferior. Todavía no hay evidencia de que los otros 22 medicamentos hayan mejorado la supervivencia en las indicaciones para los que fueron aprobados.
Stephani Yao, una portavoz de la FDA dijo: “Aunque se reconoce que reducir el tamaño de un tumor o evitar que aumente puede no ser una medida directa de mejora de la supervivencia, de la intensidad de los síntomas o de la funcionalidad, a medida que se reduce el tumor o su tasa de crecimiento, también crece nuestra confianza de que este resultado posiblemente prediga beneficios clínicos”. Incluso cuando los estudios demuestran que un medicamento finalmente aumentó la supervivencia, el análisis de MedPage Today/Journal Sentinel encontró que el tiempo añadido con frecuencia era muy corto, unos meses o semanas o incluso unos pocos días.
En el año 2007 el Congreso de EE UU autorizó a la FDA que exigiera la realización de ensayos clínicos de seguimiento post-comercialización para medir seguridad y pudiera imponer multas de hasta 10 millones de dólares a las empresas farmacéuticas que no los hicieran. Dos años después de que se aprobara la ley, la FDA ha enviado 74 cartas a las empresas farmacéuticas exigiendo que se realicen los ensayos de seguimiento para varios medicamentos, no solamente oncológicos. Sin embargo, “la FDA nunca ha impuesto una multa”, afirmó Yao. Más bien, como expresa la misma Yao: “Algunas compañías en vez de hacer los ensayos requeridos han decidido retirar voluntariamente algunos medicamentos en ciertas indicaciones”.
En el caso de axitinib, la FDA no requirió a Pfizer que probara que el medicamento ofrecía beneficios en términos de supervivencia o mejora de la calidad de vida. Pfizer contesta citando un ensayo clínico con el axitinib, publicado en el British Journal of Cancer, según el cual los síntomas reportados por los pacientes que tomaban axitinib y por los pacientes en el grupo de control eran comparables; el trabajo, financiado por Pfizer, también concluía que los pacientes que usaban axitinib tenían dos meses adicionales de supervivencia, lo cual era una prueba de que este fármaco contribuía a mejorar la calidad de vida y aumentar la sobrevida. La portavoz de Pfizer, Sally Beatty, dijo que axitinib se aprobó en base a los mismos criterios que se aprueban otros medicamentos para la misma enfermedad, la duración del tiempo en que el cáncer no progresaba. “Inlyta es una opción importante para los pacientes que se enfrentan con este cáncer devastador y raro”, añadió.
La esperanza es un motivo poderoso.
La desolación con frecuencia lleva a los pacientes y sus familias a buscar nuevos medicamentos y presionan a la FDA para que haga posible el acceso a esos nuevos medicamentos, aunque sus aparentes beneficios puedan ser fugaces.
Por ejemplo, en 2001, la FDA aprobó crizotinib (Xalkori) para tratar ciertos cánceres de pulmón en pacientes con una alteración genética conocida como ALK. Entre el 1% y 7% de los pacientes con cáncer de pulmón tienen la anormalidad del gen ALK. Los documentos de la FDA muestran que crizotinib se aprobó en base a la variable subrogada conocida como “tasa de respuesta objetiva”. En un estudio posterior, el medicamento también demostró mejorar otra variable subrogada, la “supervivencia libre de progresión”, durante 4,7 meses, comparado con los tres meses que aportaba la quimioterapia estándar.
Pero un análisis intermedio mostró que había algunas muertes adicionales entre los pacientes tratados con crizotinib, lo que, finalmente, suponía que el medicamento procuraba una media de 20,3 meses de supervivencia total frente a 22,8 meses de supervivencia en el grupo de pacientes tratados con quimioterapia estándar (grupo control) (HR 1.02; 0.68, 1.54, 95% CI P=0.54). En aquel momento el análisis se había completado en un 40%, y era complicado porque el diseño del estudio permitía que pacientes tratados con quimio convencional se pasaran a recibir tratamiento con a crizotinib si sus tumores empeoraban.
Tres años después de que se aprobara el crizotinib, Pfizer continúa “estudiando” los datos de supervivencia total, como exige la FDA y vendiendo el crizotinib a 12.000 dólares por mes de tratamiento. No se sabe aun cuándo la empresa terminará el análisis final para demostrar si existe realmente impacto sobre la supervivencia total.
Los pacientes
Kathy Stigler, que sufre cáncer de pulmón nivel 4 y que empezó a tomar crizotinib en enero de 2013, comenta que sabía que el medicamento podía no prolongar su vida. Stigler, tiene 56 años: “Pienso que les estoy ayudando a mejorar sus datos”. Después de estar tomando el medicamento durante tres meses, el escáner mostró que el tumor había disminuido un tercio. En junio de 2013, seis meses después de estar tomando el medicamento, otro escáner demostró que la disminución del tamaño del tumor se había detenido. “Aquí es donde me encuentro”, dijo. “Me harán un escáner cada tres meses”. Su médico, Bruce Gershenhorn del Cancer Treatment Centers of America en Zion, en el estado de Illinois, dijo que crizotinib es un ejemplo de tratamiento para el cáncer dirigido a ciertos genes específicos. “Desgraciadamente, estos medicamentos dejan de funcionar en algún momento”.
La recompensa
La industria farmacéutica señala que la investigación y el desarrollo de medicamentos les cuesta millones de dólares. Pero esta inversión puede traducirse en un enorme beneficio para la industria si la I&D consigue finalmente un medicamento que puede ser aprobado por la FDA para su utilización. Una vez en el mercado, las farmacéuticas cobrarán un promedio de 10.000 dólares por mes, lo que cuestan los 54 medicamentos que se han examinado en este estudio (tres cuestan más de 20.000 dólares por mes, y uno 40.000 dólares). El análisis de MedPage Today/Journal Sentinel encontró que de los cuatro fármacos más caros, tan solo el que cuesta 40.000 dólares ha demostrado un beneficio en la supervivencia; los otros tres fueron aprobados en base a variables subrogadas.
En 2013, el gasto en medicamentos oncológicos llegó a 28.000 millones de dólares, un incremento del 9,2% sobre el año anterior, según datos del IMS Health. El coste promedio de los tratamientos contra el cáncer es 22 veces superior al de hace una década, según la empresa Express Script, que maneja los programas de medicamentos de compañías aseguradoras. Silvana Martino, directora del programa de cáncer de mama de Los Angeles Clinic and Research Institute en Santa Monica, California, dijo: “Si Ud. es una empresa farmacéutica, ¿cuál es su objetivo? Entregar los mínimos datos necesarios para que se aprueben sus medicamentos. Pero creo que la cantidad de datos exigidos es demasiado baja”. Martino que ha participado en los comités de asesores de medicamentos contra el cáncer de la FDA, dijo que la Agencia ha estado bajo una enorme presión pública para que aprobara los medicamentos en el menor tiempo posible. El resultado es que la investigación busca atajos y la consecuencia es que “no hay estudios sólidos, con resultados serios”.
Cuando los medicamentos para el cáncer aportan pruebas claras de incremento de la supervivencia, se convierten en un negocio redondo para las farmacéuticas, porque los médicos rápidamente los usan. Abiraterone (Zytiga) un medicamento de Johnson & Johnson se aprobó en diciembre de 2011 para tratar el cáncer metastásico de próstata al demostrar un incremento de la supervivencia de 4 meses. El medicamento se hizo rápidamente popular entre los urólogos y, según un informe de Wells Fargo publicado en agosto, había conseguido un 23% del mercado. Abiraterone, que cuesta 5.400 dólares al mes, tiene unas ventas proyectadas para 2014- solo en los EE UU- de 964 millones de dólares y, en el mundo, de 2.300 millones de dólares.
Cuando las exigencias no sirven para nada
La FDA no exige rutinariamente a las compañías que hagan estudios que prueben que un medicamento puede extender o mejorar la calidad de vida como una condición para autorizar su comercialización. Cuando lo hace, las empresas lo ignoran. El año pasado, la FDA aprobó un medicamento, trametinib (Mekinist) para tratar el melanoma metastásico en pacientes que tienen ciertas mutaciones genéticas. El medicamento se aprobó porque aumentaba la variable subrogada “supervivencia libre de progresión” en 3,3 meses sobre la quimioterapia estándar. Pero los documentos indican que la Agencia quería que la empresa, GlaxoSmithKline, mostrara un beneficio real en supervivencia total como medida principal de la efectividad del medicamento. Finalmente, la FDA dio marcha atrás a su demanda y permitió que GSK usara la solo la mejora de dicha variable subrogada.
Una portavoz de GSK dijo que la compañía usó la variable subrogada porque la supervivencia total no se vería afectada si los pacientes en el grupo control empeoraban y querían cambiarse al grupo que recibía trametinib. Con frecuencia en los ensayos clínicos de medicamentos para el cáncer se permite que los pacientes se pasen del grupo control al grupo que recibe el medicamento innovador, lo que hace más difícil averiguar si hay un beneficio real de sobrevida. En parte, el cambio se permite por razones éticas, pero también ofrece un incentivo para que los pacientes participen en el ensayo.
En el caso de nilotinib (Tasigna), la FDA pidió a Novartis que siguiera a un grupo de pacientes con leucemia crónica que estuvieron tomando el medicamento experimental durante 12 meses. Novartis solo siguió a los pacientes durante seis meses. Los ensayos clínicos con un mayor número de pacientes generalmente dan mayor credibilidad a la investigación y la FDA advirtió a Novartis que no redujera un grupo del estudio que ya era pequeño, con 132 pacientes. Novartis lo dejó en 64. El paciente nº 106-1 era una mujer de Canadá de 46 años, que no tenía historia de problemas cardiacos. Poco más de un mes tras haber empezado a tomar el medicamento sufrió un ataque de corazón y murió. Según las revisiones médicas de la FDA, la muerte se calificó como muerte súbita con sospecha de haber sido causada por el medicamento. Un portavoz de Novartis dijo que la compañía había informado a la FDA de tres muertes súbitas, lo que había resultado en una advertencia tipo “caja negra” para nilotinib. El portavoz de Novartis añadió que después de que la empresa presentara la solicitud inicial, los investigadores habían reclutado un total de 105 pacientes. En la ficha técnica más reciente del medicamento no hay información sobre el impacto del nilotinib en la supervivencia. En un correo electrónico, Yao, la portavoz de la FDA, dijo que la Agencia ofrece recomendaciones a las empresas sobre la manera de realizar los ensayos clínicos antes de ser aprobados. Y añadió: “Los patrocinadores deben decidir si aceptan las recomendaciones o si siguen adelante con su plan original exponiéndose al riesgo de que cuando presenten los datos en sus solicitudes de comercialización, el medicamento no sea aprobado”.
Empezó en el Congreso
El sistema actual para aprobar nuevos medicamentos se remonta a la Ley “Prescription Drug User Fee” (PDUFA, la ley sobre la tasa a los medicamentos de venta con receta) de 1992. La ley genera un conflicto de intereses para la FDA. Una gran parte del presupuesto de la Agencia proviene de las tasas que las empresas farmacéuticas le pagan para que apruebe sus productos. En 2012, la FDA recibía casi 490 millones de dólares de las empresas farmacéuticas en concepto de tasas por solicitudes de comercialización de nuevos medicamentos. De acuerdo a un informe reciente, la cantidad equivale casi a la mitad del presupuesto del Centro de Investigación y Evaluación del Medicamento, y se proyecta que para 2015 lo recaudado por esta vía alcance los 800 millones de dólares.
Yao dice que la revisión de las solicitudes de las farmacéuticas requiere el trabajo de muchos médicos, químicos y estadísticos. Por el pago, la FDA se compromete a tomar una decisión sobre la aprobación del medicamento dentro de un plazo determinado, pero que se tome la decisión no significa que se apruebe el medicamento. Para el año fiscal 2014, la tasa que hay que pagar para solicitar la comercialización de un nuevo medicamento que requiera datos clínicos, como es el caso de los nuevos medicamentos para el cáncer, es de 2,2 millones de dólares. Los medicamentos, dijo Yao, deben cumplir los estándares básicos de seguridad y eficacia.
En 1996, a petición de los grupos de defensa de los pacientes, el Presidente Clinton y el Vice Presidente Al Gore emitieron la iniciativa: “La Reinvención de la Regulación de los Medicamentos para el Cáncer”, que insistía en que se aprobaran los medicamentos en base a medidas subrogadas [1]. Paradójicamente, ahora la FDA evalúa su propio desempeño en base a una medida subrogada: el número y la velocidad de las decisiones que toma en relación a las solicitudes que se le presentan. MedPage Today/Journal Sentinel revisó las evaluaciones anuales de rendimiento de la FDA y encontró que el foco de las evaluaciones se centraba en lo rápido que la Agencia aprobaba los medicamentos.
Yao dijo que el uso de las medidas subrogadas no es nada nuevo para la FDA. En oncología, dijo, hay sólidas medidas subrogadas que son objetivas, como por ejemplo las imágenes de los escáneres o de las resonancias magnéticas y que pueden mostrar la efectividad de un medicamento sobre un tumor.
Pero ¿es auténtico?
Yao explica: “Consistentemente hemos escuchado a pacientes, a asociaciones de pacientes y a sus respectivos representantes en el Congreso, que la FDA debería usar con más frecuencia y más ampliamente medidas subrogadas de impacto. Creemos que estamos consiguiendo un balance correcto entre los datos necesarios para hacer una evaluación cuidadosa y correcta y el camino más eficiente para conseguir rápidamente medicamentos efectivos contra el cáncer”.
El Dr. Mikkael Sekeres director del programa de leucemia de la Cleveland Clinic dijo que los pacientes están desesperados y piden con insistencia cualquier posibilidad de sobrevivir así que cuando se retrasa la aprobación de un nuevo producto que potencialmente puede ayudarles les parece irracional. Sin embargo, Sekeres, quién ha participado en comités de asesores para el cáncer de la FDA, reconoció que el sistema de aprobación tiene problemas. Según dijo: “Una buena parte de las terapias de cáncer han sido francamente decepcionantes. Necesitamos demostrar que la gente va a vivir o más tiempo o con más calidad e, idealmente, las dos cosas”.
Fuente: http://www.nogracias.eu/2015/03/29/por-que-es-importante-para-los-pacientes-con-cancer-saber-que-es-una-variable-subrogada/

sábado, 10 de diciembre de 2016

Victoria en Standing Rock, por ahora


Democracy Now!

La construcción del oleoducto Dakota Access se ha detenido, al menos por ahora. El domingo, la nación sioux de Standing Rock junto con sus miles de aliados indígenas y no indígenas, obtuvieron una victoria tan extraordinaria como inesperada. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos anunció que había denegado el permiso para que la empresa responsable del oleoducto, Energy Transfer Partners, perforara por debajo del río Missouri y que se implementaría un estudio de impacto ambiental integral. La organización de base, las acciones directas pacíficas y el liderazgo de los pueblos indígenas en la primera línea de la lucha lograron detener el proyecto de casi 2.000 kilómetros de longitud, valuado en 3.800 millones de dólares.

Sin embargo, mientras los protectores del agua festejaban en los campamentos congelados, surgió una pregunta: ¿Qué va a pasar cuando Donald Trump asuma la presidencia en solo seis semanas?

El jefe de la tribu sioux de Standing Rock, Dave Archambault II, dijo a Democracy Now! unas horas después de conocer la noticia: “Finalmente, por primera vez en siglos de historia, alguien nos está escuchando. Hace casi dos años que estamos hablando del tema con el Cuerpo de Ingenieros, y les hemos dicho que teníamos problemas con este oleoducto porque no solo amenaza nuestra agua, también amenaza nuestro patrimonio, nuestra cultura y nuestro medio ambiente”.

Un frío glacial ha descendido sobre la región, complicando aún más la vida en los campamentos de resistencia. Durante el fin de semana largo del Día de Acción de Gracias, el sheriff del condado de Morton, Kyle Kirchmeier, con el apoyo de un grupo multijurisdiccional de la policía paramilitar y la Guardia Nacional, lanzó un operativo contra los manifestantes que incluyó un arsenal de gas pimienta, granadas de contusión, gas lacrimógeno, balas de goma y, en medio de ese frío helado, cañones de agua.

El gobernador republicano saliente de Dakota del Norte, Jack Dalrymple, el sheriff Kirchmeier y el director ejecutivo de Energy Transfer Partners, Kelcy Warren, comparten la responsabilidad por los meses de violencia desenfrenada del personal policial y de la compañía de seguridad privada en la represión a quienes se resisten al oleoducto. Una semana antes de que el permiso de perforación fuera denegado, Dalrymple declaró un estado de emergencia y dijo: “Las condiciones invernales pueden poner en peligro la vida humana”. En respuesta, la tribu sioux de Standing Rock escribió: “El gobernador de Dakota del Norte y el sheriff del condado de Morton son relativamente recién llegados [aquí]. Es comprensible que se preocupen por el intenso frío invernal”. Una semana después, el ex vicepresidente Al Gore opinó que el uso de cañones de agua con este frío era “inhumano” y calificó al oleoducto en cuestión como “una atrocidad”.

Mientras Dalrymple amenazaba con desalojar por la fuerza a los miles de protectores del agua pacíficos, otro tipo de tropas se agrupaban en su defensa. Veteranos de guerra del ejército estadounidense respondieron a un llamado de los ancianos tribales para que fueran a defender el campamento. El grupo “Veterans Stand for Standing Rock” viajó a los campamentos para formar un escudo humano alrededor de los protectores. Más de 2.000 veteranos hicieron el viaje bajo el liderazgo del veterano Wes Clark junior. Si su nombre les suena, es posible que conozcan a su padre: Wesley Clark padre, el general retirado de cuatro estrellas que se desempeñó como Comandante Supremo de la OTAN en Europa y más adelante se postuló a presidente por el Partido Demócrata.

Tras el anuncio de que no se iba a aprobar el permiso para perforar bajo el río Missouri, Wes Clark junior habló en una ceremonia en Standing Rock: “Vinimos. Peleamos contra ustedes. Tomamos sus tierras. Firmamos tratados que rompimos. Robamos minerales de las colinas sagradas. Tallamos las caras de nuestros presidentes en su montaña sagrada. Y tomamos todavía más tierras. Luego tomamos a sus hijos. Luego tratamos de tomar su idioma. Tratamos de eliminar el idioma que Dios les dio y que el Creador les dio. No los respetamos. Contaminamos sus tierras. Los hemos lastimado de varias maneras. Y hemos venido para decir que lo sentimos, que estamos a su servicio, y suplicamos su perdón”.

El jefe tribal de Standing Rock, David Archambault, nos dijo: “El oleoducto no seguirá adelante. Quienes están acampando allí podrán ahora disfrutar del invierno en sus hogares con sus familias”. Pero muchas de las personas del campamento siguen escépticas, como el veterano estadounidense Remy, miembro de la nación navajo, que está en Standing Rock hace casi seis meses: “Hasta que el proyecto no haya sido desestimado no pensamos irnos a ninguna parte”.

Donald Trump respalda el oleoducto y es muy posible que intente sabotear la decisión tomada por el gobierno de Barack Obama de negar el permiso de perforación. Según las declaraciones de información financiera, Trump tuvo entre 500.000 y un millón de dólares invertidos en el oleoducto, aunque un portavoz de Trump afirma que ya ha vendido sus acciones. Trump ha nombrado al fiscal general de Oklahoma, Scott Pruitt, para dirigir la Agencia de Protección Ambiental. El congresista Keith Ellison dijo que el nominado “niega la existencia del cambio climático y está comprometido con las empresas de combustibles fósiles”. Además, Ellison, que es codirector del bloque progresista del Congreso, afirmó: “Scott Pruitt procura revertir las protecciones ambientales y salir en apoyo de las empresas multimillonarias de petróleo y gas”.

El pasado mes de septiembre, Olowan Martinez, protectora del agua lakota, se encadenó a una máquina excavadora utilizada para la construcción del oleoducto. Fue arrestada y pasó una semana en la cárcel. Cuando le preguntamos cuánto tiempo planeaba quedarse en los campamentos, nos dijo: “Hasta que sepamos con certeza que esta serpiente negra ha muerto”.

El frío, la violencia policial y las promesas del gobierno no lograrán disuadir a este grupo de protectores del agua y de la tierra. 

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.


Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2016/12/9/victoria_en_standing_rock_por_ahora

lunes, 21 de noviembre de 2016

La desestabilización de Gobiernos progresistas en América Latina. Impactos en la sociedad y en la academia.



Local: Universidad de El Salvador, Auditorio de Química y Farmacia
Fecha: miércoles 30 de noviembre de 2016
Hora: 05:00 pm – 07:00 pm
Organizan:

- Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de El Salvador
- Facultad de Medicina, Universidad de El Salvador
- Universidad Internacional para la Salud de los Pueblos

Apertura
- Lic. Luis Argueta Antillón. Rector, Universidad de El Salvador.
Panelistas

- Dr. Oscar Feo, Venezuela. Docente e investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo Venezuela. Constitucionalista. Integrante activo de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social. Gestor de la formación en Medicina General Integral en Venezuela. Asesor del Ministerio del Poder Popular para la Salud, Venezuela.

- Dr. Mario Rovere, Argentina. Docente e investigador en la Universidad de Rosario Argentina y Universidad Central de Buenos Aires. Coordinador General de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES). Viceministro de Salud durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner y exvicerector de la Universidad de la Matanza, Buenos Aires.

- Dr. Jaime Breilh, Ecuador Doctor en epidemiologia, docente e investigador en epidemiologia critica. Rector Sede Ecuador de la Universidad Andina Simón Bolívar.

- Diputada Lorena Peña, El Salvador, Diputada Grupo Parlamentario FMLN. Presidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres FDIM. Ex presidenta de la Asamblea Legislativa de El Salvador.

Moderador:
- Lic. Pablo Benítez, El Salvador Investigador social, Universidad de El Salvador. Secretaria de Comunicaciones de la Presidencia de la República de El Salvador.

miércoles, 12 de octubre de 2016

El mal llamado " Día de la raza"

“Día de la raza”: 524 años de exterminio, discriminación y resistencia.

Herman Schiller

El 12 de octubre de 1492, cuando los europeos llegaron a estas playas para “descubrir” y expoliar aquello que denominaban frívolamente “nuevas tierras”, lo que se inició en realidad fue una política sistemática de exterminio de las civilizaciones que estaban en estas latitudes desde siempre. Con lenguaje actual diríamos que lo que comenzó en esa fecha trágica y emblemática fue un gigantesco operativo de terrorismo de Estado. Cuyo punto de partida se dio con los pueblos originarios del siglo XV, siguió con los afrodescendientes norteamericanos explotados y reducidos furiosamente a la servidumbre, y continúa en nuestros días con las preciosas vidas suprimidas por el gatillo fácil y la tortura en el conurbano bonaerense, o con los secuestros y desapariciones de estudiantes en Ayotzinapa, estado de Guerrero, México, o con la criminalización de las organizaciones sociales de Honduras y buena parte de los demás países de América latina y el Caribe, o con los prolongados encarcelamientos de mapuches en Chile o con la persecución y el asesinato de los qom, pilagá, wichí, guaraníes y otras naciones del norte argentino que reclaman legítimamente contra el saqueo de lo que es suyo.
Y, como siempre, las víctimas de este suelo fueron convertidas en victimarios y denominadas “salvajes”, abriendo la eterna historia que se viene desarrollando desde el poder para blanquear a los genocidas.

América

“América” es el nombre que los asesinos conquistadores le colocaron al continente. Pero el líder aymara Constantino Lima Chávez, más conocido como Takir Mamani (1933) impuso el nombre de Abya-Yala, difundido antes que nadie por el pueblo kuna de Panamá.
El nombre, que significa “tierra en plena madurez” o “tierra de sangre vital”, ya es utilizado por los indígenas en sus documentos y declaraciones juradas, porque colocar nombres foráneos a nuestras villas, ciudades y continentes es equivalente a someter nuestra identidad a la voluntad de nuestros invasores y sus herederos.
Takir, que es el nombre de guerra empleado en sus luchas y acciones políticas, fue perseguido y enviado al exilio por la dictadura de Hugo Banzer (1971-78). A su retorno a Bolivia fundó el movimiento Tupaj Katari en 1978.
Las cifras difieren según la fuente, pero el exterminio costó la vida de no menos de setenta millones de seres humanos. Civilizaciones enteras, que habían desarrollado su cultura durante siglos y sus formas de apreciar la naturaleza y la relación humana, fueron destruidas.
El imperio de los incas, para citar simplemente un caso emblemático. El imperio de los incas, que el francés Louis Baudin (1887-1964) denominó “El imperio socialista de los incas”, en su libro publicado en 1940, fue avasallado por la voracidad de los colonialistas, insaciables de riquezas e insaciables de sangre indígena.

Exterminio

A fines del siglo XV, según lo planteó el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro (Montes Claros, Minas Girais, 26 de octubre de 1922 - Brasilia, 17 de febrero de 1997), en el momento en que los conquistadores europeos arribaban a estas playas, existían en el continente aproximadamente setenta millones de indígenas.
Un siglo después, de acuerdo a la misma fuente, solo quedaban unos tres millones y medio, es decir hombres y mujeres que, después de haber sufrido la autodenominada “conquista de América”, quedaron en la indigencia, ya que no pudieron usar ni gozar de las tierras que ellos habían ocupado desde siglos.
El exterminio de la población lugareña fue casi total, “tanto en las condiciones infrahumanas en las que fueron tratados los aborígenes -según documentó el propio Ribeiro- como por el suicidio en masa que existió en muchas comunidades cuando visualizaban que la miseria y la esclavitud era su único destino”.
Nuestros padres, abuelos o bisabuelos vinieron a estas latitudes huyendo de la pobreza o de la persecución. No sabían que venían a asentarse en un lugar que antes habían pertenecido a los kollas, a los aztecas, a los pilagá, a los guaraníes, a los wichí, a los qom, a los mapuches, a los tehuelches, a los totonacas, a los huarpes, a los matacos, a los diaguitas, a los calchaquíes, a los sioux, a los mayas y a tantos otros pueblos exterminados o alejados de su tierra natal.
Tampoco hay mucha conciencia en los hijos, nietos o bisnietos de los inmigrantes europeos sobre la injusticia cometida. Los regímenes explotadores siempre se las han arreglado para enfrentar a pobres contra pobres. De todos modos no puedo dejar de admitir que, al escribir este trabajo, me embarga un sentimiento dual, quizás esquizofrénico, porque esta nota, sin duda, está destinada a reivindicar a los pueblos originarios. Pero, por el otro lado, no me siento tan bien, porque pienso que a lo mejor este escrito pueda formar parte de la mala conciencia de los blancos por los crímenes cometidos por los indígenas.
De todos modos estoy aquí y tengan la más absoluta seguridad de que el autor de estas líneas, hijos de inmigrantes que llegaron acá escapándole al genocidio de ultramar, está un millón de veces más cerca de los hermanos indígenas que de los blancos explotadores y asesinos que han cometido tantos crímenes en nombre de sus pautas culturales que ellos consideraban superiores.

Educación y cultura

La educación escolar que exalta los exterminios y la cultura de los blancos, especialmente el cine de Hollywood, hicieron estragos.
Los “indios”, en esa percepción maniquea, falsificada, eran los malos e incultos; y los blancos, muchas veces personificados por John Wayne, eran los sacrificados idealistas que venían a difundir aquí sus formas específicas de vidas.
Eso dice la cultura oficial. Eso dicen los historiadores del sistema. Eso dicen los educadores oficialistas. Eso dice el cine. Eso dice la televisión.
Pero nosotros sabemos muy bien quiénes fueron los verdaderos asesinos. Y quiénes los que cometiron los crímenes más aberrantes.
Quiero detenerme especialmente en un episodio relativamente reciente, pero que es el símbolo de todos los genocidios, de antes y de ahora.
Me estoy refiriendo a lo que la historiografía oficial argentina conoce como “conquista del desierto” y que tuvo como jefe visible al general Julio A. Roca. En julio de 1878, al hacerse cargo del Ministerio de Guerra y Marina, Roca puso en marcha su plan de exterminio.
Roca estaba dispuesto a terminar con la población indígena del sur (“los infieles”, como los denominaban, en esa época), para afirmar lo que él llamó “la soberanía nacional”.
En ese mismo mes, en julio del 78, cada comandante de frontera recibió la orden de invadir las tierras de los indígenas.
Y Roca usó una palabra que, medio siglo después, utilizarían los nazis: hay que emprender rápidamente una “campaña de limpieza”. La higiénica orden tenía como objetivo avanzar con prontitud hasta la línea del Río Negro y, en lo posible, no dejar a nadie con vida.
En una carta que, en esos días, Roca le mandó a Adolfo Alsina, su antecesor en el cargo, hablaba del “éxito de la campaña” y se vanagloriaba de que lo que él denominaba “fuerzas nacionales” pudieron “eliminar al grueso de los contingentes indios y a sus principales caciques”.
Roca personalmente comandó la matanza. Fueron asesinados miles de indígenas, entre ellos ancianos, mujeres y niños. Y el objetivo que perseguían lo lograron con creces, incorporando al “dominio soberano y efectivo de la Nación” una superficie territorial de 15.000 leguas, contenida entre la antigua y nueva frontera que, en ese momento, alcanzaba la margen septentrional de los ríos Negro y Neuquén.
Roca, sin embargo, no quedó satisfecho con este primer avance y cuando asumió la presidencia de la República en 1880, emprendió nuevas operaciones de exterminio. El objetivo, nuevamente, era “limpiar la región”. Y para eso facultó a su Ministro de Guerra, general Benjamín Victorica, a seguir matando indígenas sin miramientos. La etapa final de la cacería se desarrolló en el corazón de la Patagonia. La heroica resistencia indígena no fue suficiente y la desproporción de fuerzas y de organización militar coadyuvaron en el resultado final.
En 1883, cinco años después de que Roca iniciara su sangriento periplo, todavía vagaban por ese territorio algunas tribus rebeldes reunidas bajo el mando del cacique Sayhueque. Para acabar definitivamente con ellos, el gobernador de la Patagonia y su guarnición, general Lorenzo Wintter, emprendió otra campaña de aniquilamiento que se desarrolló entre 1883 y comienzos de 1885.
En esta última campaña dieron muerte a unos 3.700 indígenas combatientes y a un número muy alto y no determinado de integrantes de las tribus. El general Wintter (1842-1915, de origen alemán), en su informe al general Roca, anunció: "Me es altamente satisfactorio y cábeme el honor de manifestar al Superior Gobierno y al país, que ha desaparecido para siempre en el Sud de la República toda limitación fronteriza contra el salvaje”.
El régimen expoliador estaba eufórico por la sangre derramada. Y se refregaron las manos los terratenientes que incorporaron a sus posesiones aquellos suelos arrancados a los indígenas.
(Nuestro querido Osvaldo Bayer estudió in extenso de qué modos esos despojos originaron la Sociedad Rural encabezada por la familia Martínez de Hoz).

Genocidas de Roca a Videla

Roca y los suyos respiraron tranquilos. La oligarquía comenzó a hacer grandes negocios, catapultando a la Argentina ganadera y agroexportadora. Y entonces fue cuando decidieron abrir la inmigración, suponiendo que los pobres de Europa iban a convertirse aquí en una mano de obra mucho más dócil que la de los indios y gauchos indómitos.
Pero se equivocaron, porque aquellos inmigrantes europeos, que traían las ideas revolucionarias de sus países de origen, se inclinaron también por la desobediencia y la búsqueda de justicia.
Entonces empezaron otras luchas y otras confrontaciones, la del proletariado anarquista y socialista, que generó otros instrumentos represivos como la Ley de Residencia, que en 1902 impulsó el presidente Roca bajo inspiración del novelista y senador Miguel Cané (1851-1915).
Cien años después, en 1978, otra dictadura genocida, la del general Jorge Rafael Videla, resolvió celebrar el centenario de aquella matanza que volvió a ser denominada como “Campaña del desierto”•
Videla celebrando a Roca es un poco el símbolo de la unidad de los genocidas de distintas épocas en una Argentina que, parafraseando al escritor peruano Ciro Alegría (1909-1967), siempre “fue ancha y ajena”.
Boleslao Lewin (Lodz, Polonia, 1909 - Buenos Aires, 1988), escritor e investigador judío que se radicó en la Argentina huyendo de los pogromos de su tierra natal, rápidamente se identificó con la tragedia indígena y, a principios de la década del 40 (cuando sus familiares y compañeros eran exterminados por los nazis en Europa), publicó aquí su monumental biografía de Túpac Amaru, en la que documentó de qué modo el imperio socialista de los incas fue avasallado por la criminalidad de los godos, ávidos de riquezas y de sangre india.
Por eso levantamos las banderas de los dos rebeldes que se llamaron Túpac Amaru, el del siglo XVI, que fuera asesinado en la Plaza del Cuzco por las huestes del virrey Toledo. Y el del siglo XVIII, que nació con el nombre de José Gabriel Condorcanquui y que, después de liderar uno de los levantamientos más sublimes de la historia de la humanidad, fue asesinado también en El Cuzco junto a su fanilia. Las banderas revolucionarias de Túpac Amaru son las nuestras.

Recuerdo

Hoy, en este feriado largo con que el sistema racista celebra el 12 de octubre, nosotros recordamos los 524 años de genocidio y discriminación que sufrieron los indígenas de estas tierras.
Sus luchas actuales, por la memoria de lo que pasó y por las humillaciones y exterminios que siguen sufriendo hoy, son también de los luchadores actuales que están enfrentando el terrorismo neoliberal macrista.
Hermanos aborígenes. Hermanos de los pueblos originarios. Este hermano, este hijo de inmigrantes judíos que escaparon aquí por otros exterminios, los saluda.
Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Dia-de-la-raza-524-anos-de-exterminio-discriminacion-y-resistencia

jueves, 22 de septiembre de 2016

EDITORIAL UCA : No más privilegios para los funcionarios públicos

La promesa de darles a los funcionarios de la Asamblea Legislativa y de la Corte Suprema de Justicia un seguro médico privado, uniéndose así a la práctica de algunos entes públicos, principalmente las autónomas, es un atentando contra el sistema de salud y un asalto a los contribuyentes. Los empleados públicos ya tienen acceso a servicios de salud a través del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS); por tanto, ofrecerles un seguro privado no solo es un gasto innecesario, sino que supone otorgar privilegios especiales y fomentar así la desigualdad.

El ISSS se creó con dos fines: atender la salud de los trabajadores salvadoreños y asegurarles una pensión digna al finalizar su etapa laboral. Este segundo objetivo se desbarató con la privatización del sistema de pensiones, por lo que actualmente la tarea principal del Instituto es brindar servicios de salud tanto a empleados como a empleadores. Sin embargo, como es de sobra conocido, la calidad de la atención es muy deficiente. Algo a lo que contribuyen variedad de factores, pero uno en especial: la falta de interés del Consejo Directivo (integrado por representantes del Gobierno, los trabajadores y la patronal) en el buen funcionamiento de la institución que dirige. Sin duda, ninguno de los miembros del Consejo utiliza los servicios del ISSS porque se pueden permitir el lujo de la atención médica privada.

También tienen responsabilidad en el problema los usuarios que creen que el servicio es gratuito y que no exigen sus derechos ni reclaman por la mala atención, así como el sindicato de los trabajadores del ISSS, que se ha preocupado más por su bienestar y por obtener mejores prestaciones que por el derecho de todos los trabajadores a un sistema de salud funcional y de la más alta calidad. No se trata de que el Instituto no tenga los recursos necesarios para ello, pues entre patrono y empleado se cotiza mensualmente el 10.5% del salario de cada trabajador, que se traduce entre un mínimo de 22 dólares y un máximo de 105 dólares mensuales. Teniendo en cuenta la atención que se recibe, la cotización es alta. Una buena administración podría garantizar con estos fondos un servicio de mucha mejor calidad que el actual.

Las deficiencias del ISSS no deben ni pueden servir de excusa para que el Estado les dé a los empleados públicos de algunas instituciones estatales un seguro privado de salud. Ello supone renunciar a su responsabilidad con el Seguro Social y con los salvadoreños que cotizan al mismo. El privilegio de un seguro médico privado se otorga con dinero que es de todos y cuando muchos de los contribuyentes no pueden permitirse este lujo; un dinero que debería utilizarse en atender necesidades mayores para toda la población. Si los funcionarios públicos de dos entes tan importantes como la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa no confían en el ISSS y se les otorga un seguro médico privado, no hay ninguna esperanza en que la atención en el Seguro mejore algún día.

Lo que deberían exigir los empleados de estos dos órganos del Estado es el buen funcionamiento del Seguro Social y del sistema nacional de salud pública. Con ello demostrarían un mínimo de solidaridad con todos los trabajadores del país. Pero al pedir un seguro privado están contribuyendo al deterioro del sistema nacional de salud, pues además de restar recursos al mismo, están desentendiéndose de su funcionamiento. Al tener un seguro privado, no utilizarán los servicios del ISSS y, por tanto, les dará igual cómo funcione, qué tipo de atención provea. Algunos cálculos preliminares indican que otorgar el seguro privado supondrá un gasto adicional de unos 12 millones de dólares. Con ese dinero se podrían implementar, por citar un ejemplo, centros de salud mental, tan necesarios en un país como el nuestro, con tan altos índices de violencia. El Estado debe abandonar su tendencia a estratificar a los ciudadanos con base en la concesión de privilegios y prebendas. Otorgar un seguro médico privado es solo un elemento más de esa nociva dinámica.

Fuente: http://www.uca.edu.sv/noticias/texto-4405


martes, 20 de septiembre de 2016

NAYIB BUKELE: La trampa de ARENA ...

Este artículo no es sobre las elecciones internas de ARENA, a pesar de lo que la mayoría podría pensar por la coyuntura. Este es un artículo sobre algo mucho más importante: la realidad que vive nuestro país y la amenaza de una oposición nefasta, que parece tener al Gobierno justo donde lo quiere.
No es casualidad que al mismo tiempo, nuestros maestros, médicos y policías estén realizando protestas e incluso advirtiendo paros de labores. No es  casualidad que 262 alcaldías del país aun no han recibido los fondos FODES (indispensables para las alcaldías pequeñas) durante 2 meses. No es casualidad que, al mismo tiempo, el Gobierno esté pensando reducir subsidios a los sectores medios. No es casualidad y tampoco es un Golpe de Estado, es una crisis en el flujo de caja. Así de obvio, así de sencillo. Que podría convertirse en crisis fiscal, de no tomar acciones a  inmediato plazo.
Pero lo más preocupante no es el problema del flujo de caja (que se solucionaría combatiendo la corrupción y a los evasores). Lo que más preocupa son las reacciones del Gobierno a las acciones de ARENA. Si ARENA hace “A”, el Gobierno responde con “B”; ARENA hace “C”, el Gobierno responde con “D”. Parecería que ARENA tiene tan medido al Gobierno, que este baila al son que ARENA toque. Receta para el desastre (tomando en cuenta que a ARENA no le interesa el bienestar del país, sino recuperar el poder).
El problema se complica porque estamos llegando a un punto de inflexión, en donde si no  corregimos el rumbo ya, será muy tarde tratar de corregirlo después.
 Es obvio que ARENA ha decidido no dar sus votos para financiar proyectos de beneficio para el país. Así lo han demostrado y ellos mismos lo han confirmado con sus declaraciones (utilizando otra retórica  por supuesto). Seguir insistiendo en este punto a más de 2 años de Gobierno y a meses de iniciar un año preelectoral rayaría en la ingenuidad.
Sin los votos de ARENA tampoco habrá prestamos para solucionar el déficit fiscal, mucho menos para financiar proyectos sociales (en los que ARENA además no cree).
Al Gobierno, entonces, solo le quedan 5 maniobras, las cuales debería empezar inmediatamente, si quiere sobrevivir y empezar a bailar con su propio son:
1.Auto combatir la corrupción: Seguir defendiendo corruptos,  no va a solucionar el problema de nadie; a la larga, ni el del mismo corrupto. Destituirlos podría generar un poco de ruido mediático en el momento, pero a la larga será mejor para todos. Además, el Gobierno puede acompañar las destituciones con un discurso de “estamos limpiando la casa”. Estoy seguro que nadie lo vería mal, al contrario, sería un cambio de dirección en el buen sentido y la gente sabría verlo como tal.
 2.Llenar las arcas del Estado con recaudación fiscal valiente: Esto en ningún momento implica nuevos e innecesarios impuestos. Con $1.5 mil millones de dólares de evasión y elusión fiscal cada año; esta medida, por si sola, cubriría el agujero fiscal completo y financiaría nuevos programas sociales e inversiones en salud y educación, tan urgentes para  sacar a nuestra gente de la pobreza.
3.Fomentar la inversión nacional y extranjera: Al ser valientes, eliminar la corrupción y demostrar firmeza en que se cumpla la ley, sin nuevos impuestos y unido a  un mensaje claro de certeza a los inversionistas y de que el Gobierno cumple con su palabra. El Salvador podría aspirar a crecer un 1% más cada año. Para el 2019, estaríamos en 6% anual, un boom económico (que traería además un fuerte crecimiento del empleo). Lo que haría innecesarias futuras reformas fiscales, a menos que sean para beneficio del pueblo, como la reducción a 0% de IVA a la canasta básica o la eliminación de impuestos que golpean a las grandes mayorías, como el de la telefonía.
4.El Gobierno debe cumplir sus compromisos: El escalafón de los maestros y del personal de salud, los bonos a los policías, etc. deben cumplirse en los tiempos y montos estipulados. No solo por justicia y por que se debe predicar con el ejemplo y hacer lo correcto, sino porque tanto nuestros maestros, como nuestros médicos, como nuestros policías, son pilares fundamentales de la real gobernabilidad; que no la dan 43 diputados en la Asamblea, sino la gente, percibiendo que el Gobierno realmente está haciendo su función: Gobernar.
5.Reactivar las fuerzas productivas del país: 400,000 manzanas ociosas, todo el sector pesquero deprimido, industria nacional casi inexistente (a excepción de las maquilas) y los sectores de producción específica, como los salineros, los camaroneros, la producción de productos tecnológicos con valor agregado y la creación de  nuestra propia tecnología, igual. Detener la fuga de cerebros y la reactivación de activos en desuso o en sub uso (como el Puerto de Cutuco, el Ferry o el ferrocarril) le darían un impulso aun mayor a la economía. Y le daría, además, un crecimiento sostenible en el tiempo y decenas de miles de nuevos empleos.
Ejecutando estas medidas, el Gobierno podría responder de una manera diferente a la que ARENA espera y  sobre todo con beneficio directo y sensible a la población.
De lo contrario, de seguir respondiendo exactamente como ARENA espera, de seguir pidiéndoles de rodillas que den los votos para préstamos para cubrir el agujero fiscal o para proyectos de desarrollo para el país, de  continuar poniendo nuevos impuestos y quitando subsidios; parecería que  el Gobierno habría decidido continuar bailando al son de la oposición. Receta para el desastre.
Espero no sea así y el Gobierno aplique las 5 medidas que están propuestas en este pequeño artículo (o algún matiz de ellas). De lo contrario, y luego de algunos meses, ya será muy tarde para corregir.
Fuente: http://www.contrapunto.com.sv/opinion/tribuna/la-trampa-de-arena/1568