viernes, 12 de agosto de 2016

Movimientos sociales y partido político



Por Enrique Dussel*

Muchos opinan que los movimientos sociales son antagonistas de los partidos políticos. Se debe esto al descrédito de la representación o de ONG extranjeras que desean tener dominio sobre tales movimientos, dominio que perderían si éstos se articularan con algún partido. Otros piensan que los partidos políticos no necesitan de los movimientos sociales, ya que estos últimos no deben entrometerse en el gobierno del Estado.

Opino que los movimientos sociales sin articulación con algún partido político progresista involucionan auto referentemente a sus fines particulares y pierden el sentido de los problemas globales de la sociedad. Por otra parte, el partido político que no se articula con los movimientos sociales pierde el sentido de los requerimientos incumplidos del pueblo al que dice intentar representar en el ejercicio delegado del poder, cuya única sede es el pueblo mismo y sus movimientos sociales.

Un movimiento social sin articulación con un partido político progresista termina por encerrarse suicidamente en sus estrechos intereses. El partido sin articulación con dichos movimientos se fetichiza igualmente separándose del palpitar del pueblo oprimido y pierde presencia en la base de la sociedad.

Los movimientos sociales deben enriquecerse del diálogo, por la traducción de sus necesidades particulares por las que luchan, con otros movimientos sociales, hasta formar un frente que logre formular un proyecto hegemónico. Pero dicho proyecto hegemónico debe ser emprendido por un actor colectivo, que es precisamente el partido político, que forma los representantes que como gobierno formulan los fines globales que comprenden las necesidades incumplidas de todos los movimientos sociales. Dicho partido no inventa sus propuestas de gobierno futuro, sino que, ejerciendo un poder obediencial, conduce en el consenso los objetivos formulados por los que luchan los movimientos sociales.

 Son éstos los que planifican los componentes o la materia del proyecto hegemónico. Y es hegemónico porque incluye como fines los requerimientos exigidos para el cumplimiento de las necesidades reales y sufridas por la insatisfacción de los miembros de dichos movimientos sociales; es decir, de la mayoría del pueblo, organizado bajo la conducción de sus líderes naturales surgidos en esas luchas por el reconocimiento de sus derechos y necesidades. El liderazgo social nacido de las bases debe articularse, y no subordinarse, al liderazgo político, y la organización de los movimientos debe siempre guardar autonomía con respecto al partido, que debe respetar su libertad de movimiento. El que manda mandando es el movimiento social, en tanto que propone los fines requeridos por el sector del pueblo que moviliza, fines que se formulan desde la negatividad del sufrimiento padecido por los miembros del movimiento.


El partido debe aprender a mandar obedeciendo el mandato de los movimientos en cuanto a la materia y objetivo de la acción política. Los movimientos, que generan las participación del pueblo, deberán por su parte vigilar al partido (y sus representantes) para verificar si cumplen con los requerimientos estipulados por consenso (del movimiento y del partido) y castigar al partido en el caso de incumplimiento. Los movimientos proponen los fines particulares, vigilan y castigan (invirtiendo la propuesta de M. Foucault) al partido si no cumple con los encargos (hasta con la revocación del mandato). El partido, por su parte, transformará en proyecto global hegemónico del nuevo Estado (que no es dominación sin acuerdo entre los movimientos) las necesidades propuestas por los movimientos para la satisfacción de sus requerimientos (y los medios para su cumplimiento), y ejercerá consecuentemente un poder obediencial con respecto a los movimientos, que le aportarán la fuerza o potencia viva del pueblo (esencia material del auténtico poder político). Sin esta fuerza de abajo el partido se fetichiza, se corrompe y al fin se transforma en un instrumento corrupto de los poderes fácticos (como acontece en el presente) que se sirve del pueblo y no sirve al pueblo.

Los movimientos sociales no deben ser interpretados por el partido como masas numéricas que les aportan votos en las elecciones de representantes del partido. Mucho antes que eso y siempre, los movimientos sociales auténticos, autónomos, dignos (no charros y corruptos) aportarán entonces al partido los objetivos hegemónicos, la fuerza de la vida que requiere cumplir sus necesidades particulares, teniendo gracias al partido progresista un horizonte federal de todo el territorio y de la población global del Estado.

Si en algo Lázaro Cárdenas tuvo un claro sentido político es porque articuló movimientos sociales y partido, aunque después el partido se fue fetichizando y corrompiendo, utilizando los movimientos socialescharros contra el mismo pueblo que los había engendrado. 

¿No es el mejor ejemplo un sindicato que ha despolitizando y paralizando a los obreros de la mayor fuente de riqueza federal, como el petróleo, que los abandona en el presente a su propia suerte porque es un simple instrumento humillado de un partido que ya no tiene un proyecto de hegemonía, sino de clara dominación sobre un pueblo empobrecido, oprimido, secuestrado, violentado?

Hoy es tiempo de volver a articular los numerosos movimientos sociales auténticos en lucha por sus necesidades particulares con un partido que se ponga a su servicio, situándose también los movimientos al servicio global (sin perder su autonomía particular) de la regeneración de la Patria ensangrentada en una etapa mucho más grave que la de la coyuntura de 1934 del siglo pasado. Los movimientos de educadores, de electricistas; de las víctimas de los secuestros del crimen, de la droga, de la policía o del Ejército; de las autodefensas cuando son organizadas por las comunidades mismas, de los oprimidos por su género y su color mestizo; de los obreros; de los campesinos; de los pueblos originarios; de los marginales urbanos; de las mujeres y los hombres de la tercera edad; de los ecologistas, y de muchos otros movimientos sociales, en especial de los jóvenes descartados como ninis, siendo que deben ser considerados la esperanza desaprovechada del pueblo, todos ellos constituyen la inmensa mayoría, que si articularan un proyecto hegemónico con un partido progresista y honesto serían una fuerza incontenible que ni el fraude ni la mediocracia podrían vencer.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/12/opinion/014a1pol
*Enrique Dussel es un académicofilósofohistoriador y teólogo de origen argentino, naturalizado mexicano. Fue rector interino de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Es reconocido internacionalmente por su trabajo en el campo de la Ética, la Filosofía Política, la Filosofía latinoamericana y en particular por ser uno de los fundadores de la Filosofía de la liberación, corriente de pensamiento de la que es arquitecto, habiendo sido también uno de los iniciadores de la Teología de la liberación.

jueves, 4 de agosto de 2016

Organizaciones sociales rechazan medidas de ajuste fiscal recomendadas por el FMI a gobierno de El Salvador

Las organizaciones aglutinadas en la Alianza Social por la Gobernabilidad y la Justicia (ASGOJU), expresaron su rechazado al paquete de medidas de ajuste fiscal recomendadas por el Fondo Monetario Internacional al gobierno de El Salvador, por considerar que éstas traerían “más pobreza, violencia y migración”.
En un comunicado hecho público en las últimas horas, las organizaciones de ASGOJU dijeron que “expresamos nuestro más profundo rechazo a las medidas de ajuste fiscal que pretende imponer el FMI, y nos oponemos a que el déficit fiscal del gobierno -provocado por los altísimos niveles de evasión tributaria de los grandes empresarios y el boicot financiero de la Sala Constitucional- se resuelva incrementando el IVA, congelando salarios, eliminando subsidios y aumentando la edad de jubilación”.
“Rechazamos que el FMI, no conforme con la implementación del modelo neoliberal durante los gobiernos de ARENA, pretenda ahora profundizar sus programas de ajuste estructural para generar mayor pobreza, violencia, migración”, advirtieron.
Las organizaciones proponen que “el déficit fiscal del gobierno se resuelva combatiendo eficientemente las evasión y la elusión tributaria, aprobando una reforma fiscal progresiva, renegociando la deuda externa, aprobando la reforma de pensiones y recuperando los dineros de la corrupción”.
“Como organizaciones progresistas exigimos al gobierno que rechace las espurias recetas del FMI y hagamos un frente común para impulsar las propuestas de justicia tributaria. Aplicar las medidas del FMI provocaría un estallido social que beneficiaría el retorno de la derecha oligárquica al Ejecutivo”, advirtieron las organizaciones de ASGOJU.
Recientemente, una misión del FMI que visitó El Salvador recomendó al gobierno varias medidas para sanear las finanzas del Estado. Entre las aproximadamente diez medidas propuestas se encuentran el aumento del 13% al 15% a la tasa del IVA, reducción del gasto público, congelar las plazas dentro del gobierno, eliminar subsidios, entre otras.
Las mismas medidas fueron recomendadas por el FMI al gobierno anterior del ex presidente Mauricio Funes, pero éste las rechazó, pues dijo en su momento que antes se pueden implementar otras acciones para elevar la recaudación y mejorar las finanzas del Estado. Un boicot de las cúpulas empresariales impidió entonces que se lograra un acuerdo fiscal.
Esta semana el secretario Técnico de la Presidencia, Roberto Lorenzana, anunció que el gobierno eliminará el subsidio de energía eléctrica a empresas y personas que no lo necesitan por su condición económica. Ha dicho también que estudia eliminar otros subsidios, como el del transporte a los empresarios de buses.
Fuente: http://aps.com.sv/organizaciones-sociales-rechazan-medidas-de-ajuste-fiscal-recomendadas-por-el-fmi-a-gobierno-de-el-salvador/

jueves, 23 de junio de 2016

Desde la tempestad. México y su magisterio en lucha!!

Comunicado Conjunto del Congreso Nacional Indígena y el EZLN sobre el cobarde ataque policíaco contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la comunidad indígena de Nochixtlán, Oaxaca.
Al Pueblo de México.
A los pueblos del Mundo:

Frente el cobarde ataque represivo que sufrieron los maestros, maestras y la comunidad en Nochixtlán, Oaxaca, -con que el Estado Mexicano nos recuerda que esto es una guerra contra todos y todas-; los pueblos, naciones y tribus que integramos el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, le decimos al magisterio digno que no está solo, que sabemos que la razón y la verdad están de su lado, que la dignidad colectiva con la que habla su resistencia es inquebrantable y ésa es la principal arma de los que de abajo somos.
Repudiamos la escalada represiva con la que pretenden imponer en todo el país la reforma neoliberal capitalista a la que llaman “educativa”, principalmente en los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán. Con amenazas, persecuciones, golpes, encarcelamientos injustos y ahora asesinatos se quiere doblegar la dignidad del magisterio en rebeldía.
Llamamos a nuestros pueblos y a la sociedad civil en general a estar con el magisterio que resiste en todo momento, a reconocernos en él, pues la violencia para despojarlos de garantías laborales básicas con el propósito de hacer privada la educación, es un reflejo de la violencia con la que nos están despojando a los pueblos originarios, a los pueblos campesinos y urbanos.
Quienes se regocijan en el poder decidieron que la educación, la salud, los territorios indígenas y campesinos, e incluso la paz y seguridad, son una mercancía para quien pueda pagarla, que los derechos no son derechos sino productos y servicios que se arrebatan, se despojan, se destruyen, se negocian según lo dicte el gran capital. Y esta aberración pretenden imponerla de una manera sangrienta; asesinando y desapareciendo a nuestr@s compañer@s, enviando a prisiones de alta seguridad a nuestr@s vocer@s, haciendo de la tortura descarada la mercadotecnia gubernamental y, con ayuda de los medios de comunicación de paga, equiparando con la delincuencia a lo más valioso de la sociedad mexicana, es decir a quienes luchan, no se rinden, no se venden y no claudican.
Exigimos el cese a la represión en contra del magisterio en lucha y la liberación inmediata e incondicional de TODOS los presos políticos.
Invitamos a todos los pueblos del campo y las ciudades a estar atentos y solidarios con la lucha magisterial, a organizarnos de forma autónoma para estar informados y alertas ante esta tormenta que cae sobre todas y todos, sabiendo que una tormenta, además de tempestad y caos, también hace fértil la tierra de donde nace siempre un nuevo mundo.
Desde las montañas, campos, valles, cañadas y barrios de los pueblos, naciones y tribus originarios de México.
¡Nunca más un México Sin Nosotros!
Congreso Nacional Indígena.
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, a 20 de junio del 2016.
Fuente: http://contrahegemoniaweb.com.ar/desde-la-tempestad/

martes, 14 de junio de 2016

Un nuevo análisis muestra que hay relación entre los pagos de la industria y las tasas de prescripción

New analysis shows relationship between drug company payments, prescription rates ) 
Charles Ornstein, Ryann Grochowski Jones, Mike Tigas
Boston Globe y Pro Publica, 17 de marzo de 2016
Los médicos han negado durante mucho tiempo que los pagos que reciben de las compañías farmacéuticas influyan en como prescriben los medicamentos.
Hasta ahora no ha habido mucha evidencia para resolver el asunto.
Por primera vez un análisis de ProPublica ha descubierto que sí es cierto que los médicos que reciben pagos de la industria recetan medicamentos de manera diferente al promedio de sus colegas que no reciben pagos. Y cuanto más dinero reciben, más tienden a prescribir medicamentos de marca.
Para realizar el análisis, ProPublica comparó la información de los registros de lo que los médicos habían recibido de las empresas farmacéuticas y de dispositivos médicos en 2014 con la información sobre los medicamentos que los médicos escogieron para prescribir a los pacientes inscritos en el programa de medicamentos de venta con receta de Medicare.
El análisis mostró que los médicos que recibieron dinero de los fabricantes de medicamentos y dispositivos suelen prescribir un mayor porcentaje de medicamentos de marca que los médicos que no recibieron dinero. Incluso aquellos que únicamente fueron invitados a comidas pagadas por las compañías, en promedio, prescribieron más medicamentos de marca.
Es más, cuanto más dinero recibían, más se incrementaba la prescripción de medicamentos de marca.
Los médicos que recibieron más de US$5.000 de las empresas en 2014 por lo general tuvieron el mayor porcentaje de prescripciones de medicamentos de marca. Por ejemplo, entre los internistas que no recibieron ningún pago, la tasa promedio de prescripción de marca fue de alrededor del 20%, y para los que recibieron más de US$5.000 el promedio estuvo alrededor de 30%.
El análisis de ProPublica no prueba que los pagos de la industria influyan en la prescripción de medicamentos específicos ni tampoco de empresas particulares. Más bien, muestra que los pagos se asocian a una forma a prescribir que en definitiva beneficia a las empresas de medicamentos.
“Se confirma una vez más la idea predominante. . . que existe una relación entre los pagos y la prescripción de marca “, dijo el Dr. Aaron Kesselheim, profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de Harvard, que asesoró en los primeros análisis del estudio de ProPublica. “Esto facilita la discusión en curso sobre la conveniencia de este tipo de relaciones. Con suerte, estamos llegando a ese momento en que la gente deje de decir: ‘Es que no hay evidencia de que estas relaciones cambien las prácticas de prescripción de los médicos.”
Numerosos estudios demuestran que los genéricos, que deben cumplir los estándares rígidos de la FDA, tienen el mismo efecto terapéutico en la mayoría de pacientes que los de marca. Los medicamentos de marca suelen costar más que los genéricos y se hace mucha más publicidad. Aunque algunos medicamentos no tienen versiones genéricas exactas, por lo general hay uno similar en la misma categoría. Además, cuando se trata de la satisfacción del paciente, no hay mucha diferencia entre las marcas y los genéricos, según los datos recogidos por Iodine en su página web, que está construyendo un repositorio de las revisiones que los usuarios hacen de los medicamentos.
ProPublica encontró que entre los estados de EE UU hay grandes diferencias en la proporción de médicos que reciben dinero de la industria. Por ejemplo, hay por lo menos el doble de médicos que reciben pagos en Nevada, Alabama, Kentucky y Carolina del Sur que en Vermont, Minnesota, Wisconsin y Maine (Nota de los editores: estos últimos Estados del norte del país tienen índices de desarrollo socio-económico más altos que los otros Estados).
Pero en general, los pagos son algo generalizado en el país. En 2014, a nivel nacional, casi 9 de cada 10 cardiólogos que escribieron al menos 1.000 recetas para pacientes de Medicare recibieron pagos de una compañía farmacéutica o de dispositivos, mientras que 7 de cada 10 internistas y médicos de familia recibieron pagos.
Hoy día, es difícil para los médicos evitar que las empresas les paguen, dice el Dr. Richard Baron, presidente y director ejecutivo del American Board of Internal Medicine. Y los que lo hacen, probablemente, tienen más dudas sobre el valor terapéutico de los medicamentos de marca.
“Hay personas que hacen un gran esfuerzo para evitarlo y diría que hay otras que yo diría que tienen bastante interés y hacen todo lo posible para relacionarse con la industria farmacéutica”, dijo Barón”. Si Ud. está ahí defendiendo algo, Ud. probablemente tendrá una mayor disposición a creer en ello usted mismo, y tendrá menos dudas sobre el tema”.
Los médicos tienen en cuenta muchos factores al elegir qué medicamentos recetan. Algunos tratan pacientes para los cuales hay pocos genéricos. Un ejemplo son los médicos que atienden a pacientes con VIH/SIDA. Otros se especializan en pacientes con condiciones complicadas que han intentado sin éxito los medicamentos genéricos.
Holly Campbell, portavoz de PhARMA, la cámara de las grandes empresas farmacéuticas de marca, dijo en un comunicado que hay muchos factores que influyen en las decisiones de prescripción de los médicos. Campbell escribió en una declaración escrita que en 2011en una encuesta patrocinada por la industria, se documentó que más de 9 de cada 10 médicos consideraban que “su conocimiento y experiencia clínica es la que influye en su prescripción”.
“Trabajando juntos, las compañías biofarmacéuticas y los médicos pueden mejorar la atención al paciente, mejorar el uso de los medicamentos disponibles, y fomentar el desarrollo de curas para mañana”, escribió. “Los médicos proporcionan a las empresas información sobre sus medicamentos que proviene de su conocimiento del mundo real y valiosa experiencia y esos consejos sirven para que las empresas puedan mejorar la atención al paciente.”
Algunos médicos que recibieron grandes pagos de la industria y tenían tasas superiores al promedio de prescripción de medicamentos de marca dijeron que actúan de acuerdo a lo que más le conviene al paciente.
“Yo prefiero ciertos fármacos sobre otros por su calidad y también por los beneficios para los pacientes”, dijo el Dr. Amer Syed de Jersey City, Nueva Jersey, que recibió más de US$66.800 de empresas en 2014 y cuya tasa prescriptiva de medicamentos de marca era más del doble de la media de sus pares en medicina interna. “Mi objetivo en la práctica es mantener a los pacientes fuera del hospital”.
Un psiquiatra, Alexander Pinkusovich de Brooklyn, N. Y., también prescribió una proporción mucho mayor de los medicamentos de marca que sus colegas en 2014, y recibió más de US$53.400 de las compañías farmacéuticas. Amenazó con llamar al fiscal del distrito si volvía a recibir una llamada de un reportero”. ¿Por qué hace una investigación para hacer quedar mal a la gente?”, preguntó. “Usted sabe que yo no he hecho nada ilegal, así que buena suerte”, y colgó el teléfono.
ProPublica ha hecho el seguimiento de los pagos que las compañías farmacéuticas han hecho a los médicos desde 2010, a través de un proyecto conocido como Dólares para los Docs. Nuestro primer instrumento de búsqueda sólo incluyó siete empresas, la mayoría de los cuales tuvieron que declarar públicamente sobre los pagos que habían hecho como condición para resolver una querella extrajudicialmente. Ahora el instrumento, gracias a la Ley Physician Payment Sunshine que es parte de Ley de Affordable Care de 2010, se usa para obtener la información de todas las empresas de medicamentos y dispositivos. La ley exige que todas las empresas de medicamentos y dispositivos informen públicamente sobre los pagos que hacen. Los primeros informes se hicieron públicos en 2014, y abarcan los últimos cinco meses de 2013; los pagos de 2014 se pusieron a disposición pública en 2015.
Los pagos en nuestro análisis incluyen pagos por conferencias para promocionar medicamentos, consultorías, viajes de negocios, comidas, regalías y regalos, entre otros. No se incluyeron los pagos por investigación, aunque esos pagos están en la base de datos que tiene el gobierno sobre los gastos de la industria y que se conoce como Open Payments.
Aparte, ProPublica ha hecho un seguimiento al comportamiento prescriptivo en el programa de medicamentos de Medicare, conocido como Parte D que cubre a más de 39 millones de personas. Medicare paga por lo menos una de cada cuatro recetas que se dispensan en el país.
Este análisis combina las dos bases de datos, y obtiene información de médicos de cinco grandes especialidades: medicina familiar, medicina interna, cardiología, psiquiatría y oftalmología. Se incluyó sólo a los médicos que escribieron al menos 1.000 recetas de Medicare Parte D.
El Dr. Kim Allan Williams Sr., presidente del American College of Cardiology, dijo que cree que las relaciones entre las empresas y los médicos son circulares. Cuanto más aprenden los médicos sobre las “características que diferencian” a un nuevo medicamento dijo, más probabilidades hay de que lo receten. Y cuanto más lo recetan, es más probable que se sean seleccionados para dar conferencias y hacer consultorías para la empresa.
“Eso encaja con la mejora de su práctica, y sí, se les paga para hacerlo”, dijo.
Williams dijo que los nuevos medicamentos son, al menos en parte, responsables de una disminución significativa de la mortalidad cardiovascular en las últimas tres décadas.
“Si usted no está haciendo grandes progresos en este campo altamente competitivo, si no tiene un producto que es mejor, no va a tener éxito”, dijo. “Así que el hecho de que exista esta relación intensa en cardiología [entre médicos y compañías] puede de hecho estar favoreciendo al progreso que estamos haciendo”.
FUENTE: http://medicamentos.alames.org/informacion-y-actualidad/investigacion/un-nuevo-analisis-muestra-que-hay-relacion-entre-los-pagos-de-la-industria-y-las-tasas-de-prescripcion/
http://www.saludyfarmacos.org/boletin-farmacos/boletines/may201604/029_nuevo_analisis/

martes, 7 de junio de 2016

El turismo y el despojo histórico de la tierra en El Salvador

Alba Sud

Los herederos de las familias indígenas despojadas de sus tierras en 1882 para facilitar la hacienda cafetalera enfrentan ahora un nuevo ciclo de desposesión vinculado al modelo extractivista y la expansión turística.

En las últimas décadas del siglo XIX, El Salvador experimentó en su territorio el período de mayor expansión del monocultivo del café. Eso trajo consigo una incontrolada reestructuración de la tenencia de la tierra y la consecuente expulsión de las poblaciones indígenas y campesinas hacia el norte y la costa sur del país. Casi ciento cincuenta años después la historia se repite, y los descendientes de los desplazados de aquel entonces son “sacrificados” en el altar del desarrollo turístico.

La hacienda cafetalera: una historia de desposesión

Desde la independencia de El Salvador en 1821, las tierras rústicas eran de propiedad privada, pero también había grandes extensiones de tierra ejidales y municipales que eran trabajadas y explotadas de manera extensiva por familias indígenas y campesinas, mediante un canon que pagaban a las municipalidades.

En la década de 1870, desde la presidencia de la República se impulsó con fuerza el cultivo del café, que trajo como consecuencia una reestructuración acelerada de la tenencia de la tierra. En 1881 se extinguieron por decreto las tierras comunales y ejidales consideradas aptas para el cultivo del café. Esa medida unilateral despojó a los indígenas de la inmensa mayoría de sus tierras [1].

Las tierras fueron entregadas a la oligarquía terrateniente salvadoreña para que constituyera la hacienda cafetalera, a partir del criterio esta que tenía los recursos económicos para hacerlo y que por lo cual podía asegurar tanto la eficiencia en el cultivo del café como la rentabilidad financiera de la inversión. Para los sectores dominantes, los indígenas no cumplían con ese mismo requisito [2].

Aprovechando que cualquiera podía reclamar libremente “la tierra común”, los terratenientes buscaron de inmediato extender sus propiedades. Miles de indígenas tuvieron que vender las pequeñas extensiones que les quedaban en propiedad, y muchos de ellos se convirtieron en mano de obra barata.

“Instrumento para proporcionar tierras a los cafetaleros, la abolición de tierras comunales también proporcionó la abundante mano de obra que se requería para efectuar las labores de las plantaciones y trabajar en las cosechas. Al decreto de expropiación de las tierras comunales siguió la emisión de una ley sobre jornaleros y creación de jueces agrícolas, cuyo objetivo era reclutar y controlar a la población desposeída. La concepción que inspiró esta ley equiparaba tierra y habitantes, fundiéndolos en un género único: recursos naturales productivos”, explica Sara Gordon en su libro Crisis política y guerra en El Salvador (México DF: Siglo XXI, 1989).

Las tierras fueron garantizadas y legalizadas a favor de los nuevos propietarios con la creación del Registro de la Propiedad Raíz e Hipotecas. Fue el inicio de la pauperización de las comunidades indígenas, las cuales fueron lanzadas hacia la costa en el sur y hacia la zona norte del país.

Reforma agraria del despojo

La “reforma agraria liberal” que se produjo entre 1881 y 1882 fue la que provocó el despojó de sus tierras a las comunidades indígenas, prácticamente sin retribución alguna. Y sin duda ahí estuvo el germen del levantamiento indígena-campesino de 1932, que terminó con la masacre de entre 17 y 30 mil personas [3], y de la guerra civil de la década de 1980 que dejó un saldo de unos 70 mil muertos y miles de desaparecidos.

En marzo de 1980, la nueva Junta de Gobierno, surgida de un acuerdo entre el Partido Demócrata Cristiano y las Fuerzas Armadas, impulsó una Reforma Agraria que tenía como objetivo declarado beneficiar a los campesinos sin tierra, y como objetivo oculto ocupar militarmente el país y controlar a la población campesina, que estaba bajo sospecha de apoyar a los grupos insurgentes.

La reforma constaba de tres fases. En la primera fase se expropiarían los latifundios mayores de 500 hectáreas (unas 218.000 hectáreas equivalentes al 15% de la tierra agrícola del país) y se entregarían a cooperativas campesinas (cooperativas de la reforma agraria); en la segunda fase se intervendrían propiedades con extensiones comprendidas entre 100 y 500 hectáreas y que incluían las grades fincas cafetaleras y en la tercera se entregarían a campesinos medios, arrendatarios y colonos las tierras cedidas por los patronos.

“Hay demasiados elementos que no cuadran en esta reforma agraria. Vale la pena citar dos. El primero, que sea un gobierno de extrema derecha, vinculado a la oligarquía terrateniente, quien esté interesado en socializar la propiedad del suelo. El segundo, que haya sido el gobierno estadounidense el defensor de la reforma, hasta el punto de imponerla como condición para reanudar la ayuda militar, interrumpida en 1977”, escribía el entonces corresponsal de El País en Centroamérica, Jesús Ceberio, comentando el decreto que daba vida a la reforma agraria salvadoreña [4].

Continuando en su análisis, Ceberio señalaba que los sectores populares de oposición explican así estas paradojas: “La reforma agraria es sólo una excusa para ocupar militarmente todo el país y controlar más de cerca a la población campesina, de la que el gobierno sospecha que se nutre principalmente el movimiento popular de liberación”.

En marzo de 1980 las fincas agrícolas con una superficie superior a las 500 hectáreas fueron ocupadas militarmente por las Fuerzas Armadas, y en las cooperativas se crearon comités de defensa civil integrados por paramilitares. El resultado fue el incremento exponencial de las masacres de familias campesinas. La segunda fase de la reforma nunca se llevó a cabo y los grandes cafetales nunca fueron intervenidos.

A los beneficiarios de la tercera fase les faltó asistencia técnica, créditos adecuados y oportunos, ni hubo el necesario acompañamiento organizativo y acceso a mercados. En muchos casos, la escrituración de estas tierras y su inscripción en el Registro de la Propiedad e Hipotecas a favor de sus legítimos propietarios fue posible solamente a partir del año 2009, y con mayor énfasis de 2014 a la fecha.

El segundo golpe a la Reforma Agraria

El proceso de reforma agraria sufrió otro tropiezo cuando el partido de derecha ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) obtuvo la mayoría parlamentaria en los comicios de 1982. El siguiente año la Asamblea Constituyente aprobó una nueva Constitución donde se ampliaba a 245 hectáreas el límite de propiedad que pueden tener los terratenientes. Los excedentes de esas 245 hectáreas -dice el artículo 105 de la Constitución- debían ser expropiados y transferidos en los primeros tres años de vigencia de la Carta Magna. Esa disposición nunca se cumplió.

En 1991, la Asamblea Legislativa aprobó el Decreto 747 “Ley del Régimen Especial del Dominio de la Tierra Comprendida en la Reforma Agraria”, con el cual el gobierno neoliberal de ARENA profundizó aún más el ataque contra las cooperativas de la reforma agraria, promoviendo la parcelación de las tierras que fueron entregadas a las cooperativas durante la primera fase de la reforma.

“El artículo uno de dicha ley estableció que su objeto era propiciar la consolidación de la Reforma Agraria, lo cual ha resultado totalmente contradictorio en la realidad. Más bien debió haberse llamado ‘Ley de condenación, pulverización, y desintegración de los beneficiarios de la Reforma Agraria’, pues

los condena a la desintegración, a la desaparición de las Asociaciones Cooperativas que resultaron beneficiadas en la fase uno de la Reforma Agraria”, explica el trabajo de graduación de la Universidad de El Salvador “Efectos jurídicos de la aplicación de los decretos legislativos 747 y 719 en tres asociaciones cooperativas de la reforma agraria” [5].

El Decreto 747 fue posteriormente derogado por el Decreto 719 de 1996 “Ley del Régimen Especial de la Tierra en Propiedad de las Asociaciones Cooperativas, Comunales y Comunitarias Campesinas y Beneficiarios de la Reforma Agraria”, que, con el beneplácito del Banco Mundial, vino a tratar de parcelar el resto de asociaciones cooperativas que aún no habían sido parceladas con el decreto anterior.

Hasta noviembre de 2005, con los decretos 747 y 719 se habían parcelado casi 79.000 manzanas (56.000 hectáreas) en 379 propiedades y se asignaron a 73.837 beneficiarios individuales, es decir, 1,06 manzanas (0,75 hectárea) por persona [6].

Contrarreforma agraria y modelo extractivista

A partir de entonces, las tierras agrícolas nuevamente se convirtieron en mercancías al alcance de quien mejor las pudiera pagar. Dejaron de ser tierras productivas para convertirse en bienes para la especulación.

Poco a poco, las tierras de la reforma agraria fueron entregadas a la banca privada en pago de la deuda agraria y bancaria; vendidas para industria y comercio; y parceladas y lotificadas para vivienda o turismo. De esta manera, se dio inicio a un nuevo despojo legalizado de las tierras de campesinos y cooperativas agropecuarias.

“La parcelación tenía como objetivo la individualización de la propiedad y del uso agrícola de las tierras de las cooperativas, lo cual condujo a la destrucción de las unidades productivas y la venta individual de parcelas, debido a la falta de apoyos financieros y técnicos que le dieran rentabilidad a sus cultivos. Hasta el 2007, los decretos de condonación habían provocado que muchas cooperativas devolvieran al Instituto Salvadoreño de Transformación Agropecuaria (ISTA) 120 propiedades en concepto de pago de deuda agraria y bancaria”, explicaba en 2009 la Confederación de Federaciones de la Reforma Agraria Salvadoreña (CONFRAS) [7].

A partir del año 2000, esta nueva fase de acaparamiento territorial coincidió con la implementación acelerada del modelo extractivista, promovido por el gran capital transnacional en alianza con las oligarquías nacionales, en el marco de la firma del Tratado de Libre Comercio Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR). Todo el continente latinoamericano sufrió la embestida de los megaproyectos hidroeléctricos, mineros, turísticos.

El Salvador no fue la excepción. El norte y la costa siguen siendo las zonas más afectadas. Las y los herederos de aquellas comunidades indígenas que en 1882 fueron despojados para dar paso a la hacienda cafetalera, son hoy las víctimas de un modelo que los despoja nuevamente, mal comprándoles sus tierras a sabiendas que no van a poder adquirir otras. De nuevo se profundiza la pauperización en la zona rural.

Turismo y acumulación por desposesión

Al mejor estilo de los restaurantes en las montañas de Europa, los cascos de las haciendas cafetaleras se han convertido ahora en ambientes turísticos. Sus alrededores, declarados “municipios vivos”, son corredores permanentes de visitantes.

Los indígenas, cuyas familias fueron propietarias por décadas de pequeños inmuebles en las zonas urbanas, ahora ven amenazada la tenencia de sus propiedades, ya que se vuelve a considerarlos “no merecedores” de tener ubicadas sus viviendas en zonas que se han convertido de alto valor comercial. Igual que hace 150 años, estas propiedades deben pertenecer a quienes tengan los recursos económicos y la “inteligencia” para echar a andar el negocio.

Ya son varios los casos donde familias indígenas están sufriendo desalojos judiciales de muy dudosa justificación.

“No puede llamarse desarrollo algo que no es incluyente, ni es respetuoso de los pueblos originarios que son los legítimos poseedores de estos inmuebles”, dijo a Alba Sud una experta investigadora en temas de propiedad y tenencia de la tierra, quien pidió mantener el anonimato.

La Ruta de “Las Flores”

La ciudad de Ataco, en el departamento de Ahuachapán, se ha convertido en los últimos años en uno de los lugares turísticos más importantes de la zona occidental de El Salvador. Es parte de la que se conoce como Ruta de Las Flores, que reúne a varios municipios situados en la cordillera volcánica y cafetalera de occidente, cuyos cascos urbanos han sido reconvertidos y alojan a restaurantes y hoteles al mejor estilo de chalet suizos.

Especialmente el parque central de Ataco se ha convertido, durante los fines de semana, en un lugar gourmet, donde se realizan festivales gastronómicos que atraen tanto al turismo nacional como al internacional. Esta situación ha generado un fuerte interés hacia los inmuebles que se asoman en el parque, varios de los cuales pertenecen desde hace más de un siglo a familias indígenas, que ahora se ven amenazadas por el avance del “desarrollo turístico”.

Es lo que le pasó a la familia de la señora Juana Arriola, cuya casa está ubicada frente al parque central de Ataco y cuyo título de propiedad remonta al año 1907 (Sistema Integral Registro y Catastro matrícula 15060290-00000).

“De repente a la señora le notificaron que estaba usurpando el terreno donde surge su casita, y que si no presentaba los documentos necesarios iba a ser desalojada”, recuerda la investigadora

“Pese a presentar toda la documentación solicitada, el juicio estuvo plagado de vicios e irregularidades y la señora Arriola y su familia fueron desalojadas. Pero lo que más nos sorprendió fue que las personas favorecidas por el fallo pertenecen a una de las antiguas familias cafetaleras salvadoreñas”, agregó.

Diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador y grupos comunitarios de Ahuachapán se han movilizado y están dando seguimiento al caso, que por cierto es solamente uno de los tantos que se han producido.

“La historia se repite. El avance del modelo extractivista sigue promoviendo el saqueo de los bienes comunes y enriquece a los de siempre, y a los herederos de aquellas familias indígenas que fueron desalojadas por la oligarquía cafetalera se les aplica ahora la misma receta, sacrificándolos en aras del ‘desarrollo’”, concluyó la investigadora.

Notas:
[1] Gordon, Sara. 1989. Crisis política y guerra en El Salvador. México DF: Siglo XXI Editores.

[2] Briñis, Armando. 2013. El Salvador. La República Cafetalera (1876-1931). Voces, 27/08/2013.

[3] Emanuelsson, Dick. 2009. Las raíces y causas de la insurrección y la matanza del 1932 en El Salvador. Entrevista a Wilfredo Pinto. La historia del día.

[4] Ceberio, Jesús. 1980. La reforma agraria de El Salvador sirve de excusa para la ocupación militar del país. El País, 19/12/1980.

[5] Flores, Wilson; Morán, Pedro; Santos, Ana. 2005. Efectos socio-jurídicos de la aplicación de los decretos legislativos no. “747” y “719” en tres asociaciones cooperativas de la Reforma Agraria de la zona central en El Salvador durante el período comprendido: 1997-2004. San Salvador: Universidad de El Salvador, Trabajo de Graduación para optar al título de Licenciado en Ciencias Jurídicas.

[6] Reforma Agraria y Desarrollo Rural en El Salvador, ISTA, noviembre de 2005.

[7] Núñez, Sandra. 2009. Situación de las cooperativas y asociaciones agropecuarias afiliadas a Federaciones y CONFRAS. San Salvador: CONFRAS.


Este artículo se realiza en el marco del proyecto "Turismo responsable, derechos humanos y trabajo decente" ejecutado por Alba Sud con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona - Programa Barcelona Solidaria convocatoria 2015.


Fuente: http://www.albasud.org/blog/es/886/el-turismo-y-el-despojo-hist-rico-de-la-tierra-en-el-salvador

lunes, 25 de abril de 2016

COMUNICADO DE PRENSA ASGOJU:Crisis Ambiental y Celebración del Día Mundial de la Tierra

Las organizaciones populares, el liderazgo social y comunitario, y movimientos sociales que integramos la Alianza Social por la Gobernabilidad y la Justicia (ASGOJU), ante la crisis ambiental planetaria y en particular la que vive nuestro país que ha obligado a declarar “alerta naranja en el AMSS para activar el servicio público de Protección Civil e implementar medidas urgentes para el abastecimiento y provisión de agua potable”, y en el marco de la Celebración del Día Mundial de la Tierra, manifestamos lo siguiente:

1.    Esta “crisis” que enfrentamos no es casual sino causal, tiene a la base un modelo económico que se ocupa de aumentar más y más las ganancias de empresas nacionales y multinacionales por medio de la depredación de los escasos bienes naturales con los que cuenta nuestro país, promoviendo prácticas nocivas, entre las que señalamos:
a.   La expansión de las urbanizaciones en las zonas con cobertura boscosa, que están haciendo las empresas constructoras, impermeabiliza cada vez más las pocas zonas de recarga que le quedan a nuestro territorio.
b.  La mala gestión de las cuencas, así como el uso abusivo por parte de empresas embotelladoras de agua y otras bebidas carbonatadas, es lo que está a la base del incremento del estrés hídrico en nuestro país.
c.   Las quemas y el uso abusivo del suelo, para la producción de caña de azúcar, así como la contaminación generada por otras industrias que lanzan a ríos y quebradas los desechos crudos producto de su proceso de industrialización, ha sellado la condena de contaminación de nuestras fuentes superficiales de agua a lo largo y ancho del país.
2.    La situación en materia de gestión del agua en el país es crítica, casi el 95 % del agua superficial está contaminada y el territorio no tiene capacidad de administrar las aguas lluvias, generando serias complicaciones para la población que vive en zonas frágiles y vulnerables.
3.    Persiste la amenaza latente de contaminar los cuerpos de agua debido a la intención de implementar proyectos de explotación de minerales en el país, por empresas mineras transnacionales, sólo vendría a agudizar la ya galopante crisis hídrica que vive el país, debido a la contaminación del recurso hídrico sobre todo del rio Lempa, que podría causarse por la utilización de cianuro en el proceso de extracción de los minerales identificados.
4.    La falta de apoyo de la Corte Suprema de Justicia para el cumplimiento del marco jurídico en materia ambiental profundiza la crisis ambiental, pues con la reiterada negativa a la instalación de los Tribunales Ambientales en oriente y occidente del país, se manda el mensaje erróneo que las agresiones ambientales son pequeñas faltas que no merecen ni tan siquiera un castigo; es importante señalar que dichos tribunales ambientales ya han sido aprobados por la Asamblea Legislativa y se espera sirvan de apoyo a las comunidades, para garantizar el respeto a los bienes naturales y la sustentabilidad del país.

5.    En el último año la sequía afectó la agricultura y los medios de vida de la población rural, que ya arrastraba los efectos del año 2014 y que para los próximos meses se prevé una situación de crisis de alimentos, debido a la disminución de las reservas de los mismos.

1.    Recordemos que la celebración del Día Mundial de la Tierra se instauró para crear una conciencia común a los problemas medioambientales, con el objetivo de subrayar la importancia del uso responsable y armónico de los bienes naturales, así como de una educación ambiental que posibilite la conciencia de todas y todos por cuidar la Casa Común, esta celebración nace de luchas de los pueblos para que los gobiernos tomen acciones que puedan frenar la avaricia y soberbia del ser humano de creer que somos la única especie en la tierra olvidando a las otras especies vivas del planeta.

Ante esta situación consideramos que la declaratoria de “alerta naranja” debe ser acompañada de otras acciones urgentes, por lo que exigimos:

1.    A la Asamblea Legislativa la ratificación inmediata de la Reforma del Artículo. 69 por el derecho humano al agua y a la alimentación, así como la aprobación urgente de una Ley de Aguas que garantice la gestión pública y comunitaria, la sustentabilidad y el derecho al agua de la población salvadoreña.  Además les exigimos que procedan cuanto antes a la aprobación de una Ley de Prohibición de la Minería Metálica en el país, a fin de contribuir a garantizar que el agua que heredemos a nuestros hijos sea de calidad y sin contaminación de metales pesados.  Finalmente, exigimos que procedan a la urgente aprobación la Ley de Soberanía Alimentaria, que busca favorecer los intereses del pueblo salvadoreño, de las mujeres y hombres campesinos, de la población rural y urbana, demandando la obligación del Estado de garantizar el goce pleno de los derechos al pueblo salvadoreño, mediante el combate del hambre y la malnutrición.
2.    A la Corte Suprema de Justicia, la inmediata instalación de los Tribunales Ambientales en oriente y occidente del país, así como la cámara respectiva, instancias cuya creación ya ha sido aprobada por la Asamblea Legislativa.
3.    Al Ministerio de Agricultura y Ganadería que proceda a extender y ampliar en todo el territorio nacional las prácticas agroecológicas campesinas, sabemos que existe una buena cantidad de familias y comunidades que practican la agroecología como una alternativa viable y sustentable para la adaptación al cambio climático; estas prácticas se basan en el rescate de nuestras propias semillas, producir sin químicos para alimentar con salud y buena nutrición a las familias, mejorar la calidad del suelo, cuidar el medio ambiente, rescatar los conocimientos ancestrales y reducir los impactos del cambio climático en la agricultura por fenómenos como la sequía y el uso de agro tóxicos.
4.    Al Ministerio del Medio Ambiente, la suspensión inmediata de permisos para tala de árboles y para intervenir los pocos bosques que nos quedan; así como la implementación de programas de reforestación y otros programas encaminados a la transformación de la agricultura contaminante y depredadora hacia una agricultura más sustentable.
5.    A la empresa privada, especialmente a la ANEP, así como a empresas urbanizadoras, empresas embotelladoras de agua y otras bebidas carbonatadas, a productores de azúcar y a los ganaderos que trabajan de manera extensiva, que depongan sus interés mezquinos y que detengan de manera inmediata la destrucción indiscriminada que hacen de nuestros bienes naturales.

Hacemos un llamado a la población en general, a permanecer vigilante y demandante del cumplimiento del marco jurídico vigente en el país en materia de gestión ambiental, así como a comprometernos como sociedad a promover la vida y luchar para detener la depredación galopante de nuestros bienes naturales.

San Salvador, 25 de abril de 2016

martes, 29 de marzo de 2016

“La izquierda tiene que repensar su aparato teórico y táctico”

Entrevista a David Harvey, geógrafo y teórico social británico
“La izquierda tiene que repensar su aparato teórico y táctico”

Roar Magazine


David Harvey, uno de los pensadores marxistas más prominentes de nuestro tiempo, se sentó con el activista colectivo AK Malabocas a discutir las transformaciones en el modo de acumulación capitalista, la centralidad del terreno urbano en las luchas de clase contemporáneas, y las implicancias de todo esto para la organización anti-capitalista.

AK Malabocas: En los últimos 40 años, el modo de acumulación capitalista ha cambiado globalmente. ¿Qué significan estos cambios para la lucha contra el capitalismo?

DH: Desde una perspectiva macro, cualquier modo de producción tiende a generar un tipo distintivo de oposición, la cual es un espejo curioso de sí mismo. Si miras atrás, en los ’60 o ’70, cuando el capital estaba organizado en grandes formas corporativas, jerárquicas, tenías estructuras de oposición que eran corporativas, tipos sindicalistas de aparatos políticos. En otras palabras, un sistema fordista generaba una oposición de tipo fordista.
Con el quiebre de esta forma de organización industrial, particularmente en los países capitalistas avanzados, se terminaba con una configuración del capital mucho más descentralizada: más fluida sobre el espacio y el tiempo que lo pensado previamente. Al mismo tiempo veíamos el surgimiento de una oposición que está ligada a las redes, a la descentralización y a la que no le gusta la jerarquía y las formas previas de oposición de tipo fordista.

Así, que de una manera curiosa, las y los militantes de izquierda se reorganizan a sí mismos en el mismo modo en el que la acumulación del capital se reorganiza. Si entendemos que la izquierda es una imagen en espejo de lo que estamos criticando, entonces tal vez lo que debamos hacer es romper el espejo y salir de esta relación simbiótica con aquello que estamos criticando.

MK: ¿En la era fordista, la fábrica era el principal sitio de resistencia. Dónde podemos encontrarla ahora que el capital se ha movido lejos del piso fabril hacia el terreno urbano?

DH: Antes que nada, la forma fabril no ha desaparecido. Todavía encuentras fábricas en Bangladesh o en China. Lo que es interesante es cómo el modo de producción en las ciudades centrales cambió. Por ejemplo, el sector logístico se ha expandido: UPS, DHL y todos sus trabajadores y trabajadoras están produciendo valores enormes hoy en día.
En las últimas décadas, un gran cambio tuvo lugar en el sector servicios también: los más grandes empleadores de mano de obra en la década de 1970 en los Estados Unidos eran General Motors, Ford y US Steel. Los más grandes empleadores de mano de obra hoy son Mc Donalds, Kentucky Fried Chicken y Walmart. Antes, la fábrica era el centro de la clase obrera, pero hoy encontramos a la clase obrera más que nada en el sector servicios. ¿Por qué diríamos que producir autos es más importante que producir hamburguesas?
Desafortunadamente la izquierda no se siente cómoda con la idea de organizar a los trabajadores y trabajadoras de la comida rápida. Su imagen de la tradicional clase obrera no encaja con la producción de valor de los trabajadores y trabajadoras de servicios, los de distribución, de restaurants, de los supermercados.

El proletariado no desapareció, pero hay un nuevo proletariado que tiene características diferentes del que tradicionalmente la izquierda solía identificar como la vanguardia de la clase trabajadora. En este sentido, las y los trabajadores de Mc Donalds se convirtieron en las y los trabajadores metalúrgicos del siglo XX.

MK: ¿Si esto es lo que es el nuevo proletariado, cuáles son los lugares desde organizar la resistencia hoy?

DH: Es muy difícil de organizar en los lugares de trabajo. Por ejemplo, las y los trabajadorss de la distribución se mueven de un lado a otro. Así que esta población tal vez podría organizarse mejor fuera del lugar de trabajo, quiero decir, en sus estructuras barriales.
Hay una frase interesante en el trabajo de Gramsci de 1919 que dice que organizarse en el lugar de trabajo y tener concejos fabriles está muy bien, pero que deberíamos tener también concejos en los barrios también. Y los concejos de los barrios, dijo, tienen un mejor entendimiento de lo que son las condiciones de toda la clase trabajadora, comparado con el entendimiento sectorial de la organización en el lugar de trabajo.

Las organizadoras y organizadores fabriles solían saber muy bien lo que un trabajador metalúrgico era, pero no entendían lo que el proletariado era como un todo. La organización barrial habría incluido, por ejemplo, a los trabajadores y trabajadoras de la limpieza urbana, de la distribución y las trabajadoras doméstica. Gramsci nunca tomó esto y dijo: “Vamos! el Partido Comunista debería organizar asambleas barriales”

No obstante, hay algunas excepciones en el contexto europeo donde los partidos comunistas organizaron, de hecho, concejos barriales, porque no podían organizarlos en las fábricas, por ejemplo en España. En la década de 1960 esta era una forma de organización muy poderosa. Por ello, como he discutido por un largo tiempo, deberíamos ver la organización barrial como una forma de organización de la clase. Gramsci sólo lo mencionó una vez en sus escritos y nunca lo desarrolló más en profundidad.

En Gran Bretaña en los ’80, hacía formas de organización laboral en plataformas a lo largo de la ciudad, sobre la base de concejos de oficios, que estaban haciendo lo que Gramsci sugirió. Pero dentro del movimiento sindical, estos concejos siempre fueron mirados como formas inferiores de organización laboral. Nunca se los trató como un componente fundacional de cómo el movimiento sindical debería operar.

De hecho, ocurrió que los concejos de oficios fueron a menudo mucho más radicales que los gremios tradicionales y eso era porque estaban basados en las condiciones de toda la clase trabajadora, no sólo de los sectores más privilegiados de la clase. Así, al punto de que estos tenían una definición mucho más amplia de la clase, los concejos tendieron a darse políticas mucho más radicales. Pero esto nunca fue valorado por el movimiento sindical en general, siempre fue mirado como un espacio en el que lxs radicales podían actuar.

Las ventajas de esta forma de organización son obvias: supera la brecha entre organizarse de manera sectorial, incluye todas las formas de trabajo “desterritorializado” y es muy adaptable a nuevas formas de organizaciones comunitarias y de base asamblearia, como Murray Boockchin planteó, por ejemplo.

MK: En las recientes oleadas de protesta -en España y Grecia, por ejemplo, o el movimiento Occupy- puedes encontrar esta idea de “localizar la resistencia”. Pareciera que estos movimientos tienden a organizarse alrededor de cuestiones de la vida cotidiana, más que en torno a grandes cuestiones ideológicas en las que la izquierda tradicional solía enfocarse.

DH: Por qué dirías que organizarse alrededor de la vida cotidiana no es una de las grandes cuestiones. Yo creo que es una de las grandes cuestiones. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y la vida cotidiana urbana es a lo que la gente está expuesta y en lo que encuentra dificultades. Estas dificultades residen tanto en la esfera de realización del valor como en la esfera de la producción del valor.

Este es uno de mis más importantes argumentos teóricos: todo el mundo lee el Volumen I del Capital y nadie lee el Volumen II. El Vol I es acerca de la producción del valor, el II es sobre la realización del valor. Al enfocarse en el Vol II, puedes ver claramente que las condiciones de realización son tan importantes como las de producción.

Marx a menudo hablaba de la necesidad de ver al capital como la unidad contradictoria entre la producción y la realización. Donde el valor es producido y donde es realizado son dos cosas diferentes. Por ejemplo, mucho valor es producido en China y, de hecho, es realizado por Apple o por Walmart en los Estados Unidos. Y, por supuesto, la realización del valor trata de la realización del valor por medio de costoso consumo de la clase obrera.

El capital puede conceder salarios más altos en el punto de la producción, pero luego los recupera en el punto de la realización por el hecho de que los trabajadores y trabajadoras tienen que pagar alquileres y gastos de vivienda más elevados, costos de teléfono, tarjetas de crédito y así sucesivamente. Así que las luchas de clase en torno a la realización, alrededor de viviendas más baratas por ejemplo, son tan significativas para la clase trabajadora como las luchas acerca de salarios y condiciones de trabajo. Cuál es el punto de tener un salario más alto si te es inmediatamente extraído en términos de gastos más elevados para tener un techo?

En su relación con la clase trabajadora, los capitalistas han aprendido hace mucho que pueden hacer un montón de dinero recuperando lo que antes habían entregado. Y, al punto que -particularmente en los 60 y 70- lxs trabajadorxs se empoderaron de manera creciente en la esfera del consumo, así que el capital comienza a concentrar mucho más en extraer valor a través del consumo.

Así que las luchas en la esfera de la realización, que no eran tan fuertes en los tiempos de Marx, y el hecho de que nadie lea el maldito libro (Vol II), es un problema para la izquierda convencional. Cuando vos me decís: “¿cuál es el problema macro aquí?”- bueno, ¡esto es un problema macro! La concepción del capital y la relación entre producción y realización. Si no ves la unidad contradictoria entre ambos entonces no vas a tener la imagen completa. Tiene lucha de clases escrita todo alrededor y no puedo entender por qué un montón de marxistas no logran ver cuán importante es esto.

El problema es cómo entendemos a Marx en el 2015. En los tiempos de Marx, la extensión de la urbanización era relativamente conveniente y el consumo de la clase trabajadora era casi inexistente, así que de lo único que Marx tenía que hablar era acerca de la clase trabajadora arreglándoselas para sobrevivir con un salario magro y cómo eran bastante sofisticados para hacerlo. El capital los dejaba hacer con sus propios dispositivos lo que les gustaba.

Pero hoy en día, vivimos en un mundo en el que el consumo es responsable de casi el 30 % de la dinámica de la economía global; en EE UU llega al 70 %. Así que ¿por qué estamos aquí sentados y diciendo que el consumo es casi irrelevante, pegándonos al Volúmen I y hablando acerca de la producción en lugar del consumo?

Lo que hace la urbanización es forzarnos a cierto tipo de consumo, por ejemplo: tienes que tener un auto. Y tu estilo de vida está dictado en muchos sentidos por la forma que toma la urbanización. Y de nuevo, en los tiempos de Marx esto no era significativo, pero en nuestros días es crucial. Tenemos que amigarnos con formas de organización que de hecho reconozcan este cambio en la dinámica de la lucha de clases.

Los grupos que marcaron los recientes movimientos con su estilo, viniendo de tradiciones anarquistas y autonomistas, están mucho más metidos en la política de la vida cotidiana, mucho más que las y los marxistas tradicionales.

Les tengo mucha simpatía a las y los anarquistas, tienen una mucha mejor línea en este tema, precisamente al lidiar con la política del consumo y su crítica acerca de lo que el consumo es. Parte de su objetivo es cambiar y reorganizar la vida cotidiana alrededor de nuevos y diferentes principios. Así que creo que esto es un punto crucial hacia el cual mucha de la acción política debería ser dirigida en estos días. Pero desacuerdo con vos cuando decís que esta no es una “gran cuestión”.

MK: Así que, mirando ejemplos de Europa del Sur -redes de solidaridad en Grecia, auto-organización en España o Turquía- parece ser muy crucial para construir movimientos sociales alrededor de la vida cotidiana y las necesidades básicas en estos días. ¿Ves esto como un acercamiento promisorio?

DH: Creo que es muy promisorio, pero hay una clara limitación ahí, lo que es un problema para mí. La propia limitación es la reticencia para tomar el poder en algún punto. Bookchin, en su último libro, dice que el problema con las y los anarquistas es su negación del significado del poder y su inhabilidad para tomarlo. Bookchin no va tan lejos, pero yo creo que es su rechazo a ver al Estado como un posible aliado hacia la transformación radical.
Hay una tendencia a considerar al Estado como enemigo, el enemigo al 100 %. Y hay muchos ejemplos de estados represivos fuera del control público en el que este es el caso. No hay duda: el estado capitalista debe ser combatido, pero sin dominar el poder del estado y sin tomarlo, pronto vuelves a la historia de lo que pasó por ejemplo en 1936 y 1937 en Barcelona y luego en toda España. Al rechazar tomar el Estado en un momento en el que tenían el poder para hacerlo, los revolucionarios y revolucionarias de España permitieron que el estado volviera a caer en las manos de la burguesía y del ala estalinista del movimiento comunista. Y el estado se reorganizó y aplastó la resistencia.

MK: Eso puede ser cierto para el estado español en la década de 1930, pero si miramos al estado neoliberal contemporáneo y el retroceso del estado de bienestar, ¿que queda de estado para conquistar, para aprovechar?

DH: Para empezar, la izquierda no es muy buena para responder la pregunta de cómo construimos infraestructura masiva. ¿Como construirá la izquierda el puente de Brooklyn, por ejemplo? Toda sociedad reposa sobre grandes infraestructuras, infraestructuras para toda una ciudad, como el suministro de agua, electricidad, etc. Yo creo que hay una gran reticencia dentro de la izquierda para reconocer que necesitamos diferentes formas de organización.
Hay áreas del aparato de estado, aún del aparato de estado neoliberal, que son terriblemente importantes; el centro de control de enfermedades, por ejemplo. ¿Cómo respondemos a epidemias globales como el Ébola o similares? No puedes hacerlo al modo anarquista del “hazlo tu mismo o tú misma”. Hay muchas instancias en las que necesitas alguna forma de infraestructura de tipo estatal. No podemos confrontar el problema del calentamiento global a través de formas descentralizadas de confrontación y actividades solamente.

Un ejemplo que es frecuentemente mencionado, a pesar de sus muchos inconvenientes, es el Protocolo de Montreal para enfrentar el uso de clorofuorocarbono en heladeras para limitar la afectación de la capa de ozono. Fue reforzada de manera exitosa en los ’90 pero necesitó de un tipo de organización que es muy diferente a aquella que proviene de una política basada en asambleas.

MK: Desde una perspectiva anarquista, yo diría que es posible reemplazar aún instituciones supranacionales como la OMS con organizaciones confederales que serían construidas de abajo hacia arriba y que eventualmente arribarían a una toma de decisiones global.

DH: Quizás a un cierto grado, pero tenemos que ser conscientes de que siempre habrá algún tipo de jerarquías y de que siempre enfrentaremos problemas como la responsabilidad o el recurso correcto. Siempre habrá relaciones complicadas entre, por ejemplo, gente lidiando con el problema del calentamiento global desde el punto de vista del mundo como un todo y desde el punto de vista de un grupo que está en el territorio, digamos, en Hanover o similar, y que se pregunta, por qué debería escuchar lo que ellxs están diciendo?

MK: Entonces, ¿crees que esto requeriría alguna forma de autoridad?
DH: No, va a haber estructuras de autoridad de cualquier modo, siempre las habrá. Nunca he estado en una reunión anarquista en la que no hubiera una estructura de autoridad secreta. Está siempre esa fantasía de todo siendo horizontal, pero me siento, miro y pienso, “oh dios, hay toda una estructura jerárquica acá pero está encubierta”

MK: Volviendo a las protestas recientes alrededor del Mediterráneo, muchos movimientos se han concentrado en luchas locales. ¿Cuál es el siguiente paso hacia la transformación social?

DH: En algún punto tenemos que crear organizaciones que sean capaces de ensamblar y reforzar el cambio social en una escala más amplia. Por ejemplo, será ¿Podemos en España capaz de hacer eso? En una situación caótica como la crisis económicas de los últimos años, es importante que la izquierda actúe. Si la izquierda no lo hace, entonces la derecha será la siguiente opción. Yo pienso -y odio decirlo- que la izquierda tiene que ser más pragmática en relación a las dinámicas que están ocurriendo ahora.

MK: ¿Más pragmática en qué sentido?

DH: Bueno, ¿por qué apoyé a SYRIZA aunque este no fuera un partido revolucionario? Porque abría un espacio en el que algo diferente podía pasar y eso era una movida progresiva para mí.
Es un poco como Marx diciendo: el primer paso hacia la libertad es la limitación de la duración de la jornada de trabajo. Demandas muy estrechas abren un espacio para resultados más revolucionarios, y aún cuando no hay ninguna posibilidad para ningún resultado revolucionario, tenemos que buscar soluciones de compromiso que sin embargo se apartan del sinsentido de la austeridad neoliberal y abren el espacio en el que nuevas formas de organización pueden tener lugar.

Por ejemplo, sería interesante si Podemos buscara organizar formas de confederalismo democrático, porque en cierto modo Podemos surgió de un montón de reuniones de tipo asambleario teniendo lugar a lo largo de España, así que tienen mucha experiencia con ese tipo de estructura.

La cuestión es cómo conectarán la forma asamblearia a formas más permanentes de organización, en relación a su creciente posición como un partido fuerte en el parlamento. Esto también vuelve a la pregunta de la consolidación del poder: tienes que encontrar maneras de hacerlo, porque si no la burguesía y el capitalismo corporativo van a encontrar modos de reafirmarse y tomar nuevamente el poder.

MK: ¿Qué piensas acerca del dilema de las redes de solidaridad llenando el vacío que dejó la retirada del estado de bienestar e indirectamente convirtiéndose en un aliado del neoliberalismo en ese sentido?

DH: Hay dos formas de organizarse. Una es el vasto crecimiento del sector ONG, pero mucho de eso está financiado de manera externa, no son organizaciones de base, y eso no se acerca a la cuestión de los grandes donantes que marcan la agenda, la cual no será una agenda radical. Aquí nos acercamos a la privatización del Estado de bienestar. Esto me parece que es muy diferente políticamente a las organizaciones de base en las que la gente dice “Ok, el estado no se ocupa de nada, así que vamos a tener que hacernos cargo de nosotros y nosotras mismas” Esto me parece que tiende a formas de organizaciones de base con un status político muy diferente.

MK: Pero ¿cómo evitar llenar esa brecha al ayudar, por ejemplo, a gente desempleada para que no sean exprimidos por el estado neoliberal?

DH: Bueno, tiene que haber una agenda anti-capitalista, para que cuando el grupo trabaje con gente todo el mundo sepa que no se trata sólo de ayudarla a arreglárselas sino que hay todo un intento organizado de tratar de cambiar políticamente el sistema en su integralidad. Esto quiere decir tener un proyecto político muy claro, lo cual es problemático con tipos de movimientos no centralizados, no homogéneos, donde alguna gente trabaja de un modo, otra trabajan de manera diferente y no hay ningún proyecto colectivo en común.
Y esto se conecta con la primera pregunta que hiciste: no hay coordinación acerca de lo que son los objetivos políticos. Y el peligro es que sólo estes ayudando a la gente a arreglárselas y que no haya política saliendo de ahí. Por ejemplo, Occupy Sandy ayudó a la gente a volver a sus casa e hizo un maravilloso trabajo, pero en última instancia, hicieron lo que la Cruz Roja y los servicios de emergencia federales deberían haber hecho.

MK: El fin de la historia parece haber pasado de largo. Mirando las condiciones actuales y los ejemplos concretos de lucha anti capitalista, ¿piensas que “ganar” es todavía una opción?

DH: Definitivamente; y más aún, tienes fábricas ocupadas en Grecia, economías solidarias a través de cadenas productivas siendo forjadas, instituciones de democracia radical en España y muchas cosas hermosas ocurriendo en muchos otros lugares. Hay un crecimiento saludable del reconocimiento de que necesitamos ser mucho más amplios y amplias en lo que concierne a la política en todas esas iniciativas.
La izquierda marxista tiende a desdeñar un poco estas cosas y creo que está equivocada. Pero al mismo tiempo no creo que ninguna de estas cuestiones sea lo suficientemente grande en sí misma como para lidiar con las estructuras fundamentales de poder que necesitan ser desafiadas. Aquí hablamos de nada menos que del Estado. Así que la izquierda debe repensar su aparato teórico y táctico.

Fuente: https://roarmag.org/magazine/david-harvey-consolidating-power/
Traducción: de Gabriela Mitidieri para Democracia Socialista, editado por VIENTO SUR